En la RAYA

OPINIÓN

Por: Juan Pablo Soler Villamizar

Causa indignación el secuestro del presidente Maduro, su esposa y el asesinato premeditado de decenas de personas en un entorno donde las actuaciones hegemónicas representan la judicialización de la política pasando por alto acuerdos internacionales que son la carta de navegación de la paz en cualquier región.

Causa preocupación que de todas las ocupaciones o intervenciones militares que ha llevado a cabo Estados Unidos ninguna haya generado la situación de bienestar publicitada, pero si la habilitación de condiciones favorables para la economía de Estados Unidos. Los aplausos de los detractores del proyecto de revolución bolivariana en Venezuela seguramente cesaron cuando el mismo Donal Trump manifestó desconocer la capacidad de la principal figura de la oposición venezolana para un eventual gobierno de transición dejando claro que el reemplazo del presidente era un interés terciario.

Causa desconfianza que en el consejo de seguridad llevado a cabo el 5 de enero en la ciudad de Nueva York, el vocero del gobierno estadounidense se distanciara ostensiblemente de las alocuciones presidenciales. Los primeros mensajes de Trump se enfocaron en resaltar la necesidad de recuperar el control de la industria petrolera venezolana, en una acción en la que se asesinó a más de 30 personas, se produjeron decenas de heridos y se afectó la infraestructura pública; en el discurso pronunciado en el consejo de seguridad la palabra petróleo no apareció, partió por justificar la intervención militar diciendo que no era la primera que se hacía, citando la intervención de 1989 en Panamá, se centró en no reconocer al presidente y presentarlo como una amenaza criminal y terrorista para ese país, lo responsabilizó por el ingreso de cocaína desde Venezuela y ser el jefe del cartel de los Soles que, de hecho, ya fue una acusación reculada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos dado que en la nueva imputación modificada por la Fiscalía tras el secuestro de Maduro y Cilia Flores, se rebajó el lenguaje del texto anterior y se eliminaron las alusiones al supuesto cartel. Como van las cosas, tal vez se tengan más pruebas de la identidad del cuerpo de Osama Bin Laden que se tiró al mar. 

El discurso contra las drogas aparece como sofisma de distracción, nadie está en contra de la lucha antidrogas, pero ¿tales cargos e individualizaciones justifican el uso de tal despliegue militar violando el derecho internacional y vulnerando la soberanía de otro país? Los eufemismos hacen que se justifique cualquier cosa para algunos sectores de la población, que se naturalice la violencia llegando al extremo que soliciten la intervención a costa de sus propios derechos y comprometiendo los de toda una nación. 

Al respecto, hace décadas ha quedado claro que las medidas del Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico han tenido resultados exiguos, no tiene sentido atacar la producción y transporte sino se atiende el crecimiento del consumo en Estados Unidos y Europa, partiendo por brindar atención médica adecuada a los farmacodependientes. La quema y erradicación de cultivos en lugar de disminuir el área plantada ha aumentado las zonas deforestadas para dar lugar a nuevas plantaciones.

Además, el consumo de cocaína pareciera estarse reemplazando con otras drogas sintéticas como el fentanilo, el cual es 80 veces más potente que la morfina y mucho más letal que la cocaína. En 2015 más de 52.400 personas murieron por sobredosis en Estados Unidos llegando a 107.941 muertes en 2022, según los datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.

Asistimos a un circo mediático que construye un cerco para conocer las motivaciones reales de las decisiones. Estados Unidos actúa para mantener, vía imposición, un orden en beneficio de sus intereses económicos mientras pisotea la soberanía de los países. 

La amenaza de ocupación en la lucha contra las drogas es insostenible, es claro que la motivación principal es la apropiación de recursos energéticos y acallar o eliminar voces críticas como las del actual gobierno colombiano. El tono, las formas de las acciones o, incluso, las retractaciones, podrían ser cortinas de humo mientras la lista de activistas asesinados o de migrantes criminalizados dentro de Estados Unidos sigue creciendo y los archivos de Epstein son bloqueados o adulterados.

Por otra parte, desde una perspectiva económica y geopolítica se observa que Estados Unidos está jugando sus cartas ante el declive de su hegemonía afrentada por la conformación del bloque de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica inicialmente) donde ya se comercian cantidades considerables de recursos o commodities, sin la mediación de la banca en Washington y con otras monedas diferentes al dólar. A los BRICS se han sumado once países, otras decenas han manifestado interés de adhesión, que superan el tercio del PIB mundial, la mitad de la población mundial y que abarcan la mayor parte de los recursos estratégicos del planeta.

No resulta casual que la apropiación del comercio del petróleo venezolano se dé en un momento en que Arabia Saudita se suma a los BRICS, lo cual puede poner en vilo el acuerdo de 1973 que dio sustento a la economía estadounidense ante la pérdida de respaldo del oro al dólar y dio surgimiento al petrodólar -siguiendo las reflexiones del Economista Richard Wolff- y cuando las reservas estratégicas de petróleo crudo en estados unidos han disminuido 8.446 millones de barriles en las últimas cinco semanas según los datos publicados por la administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) que es el organismo de estadística y de análisis en el Departamento de Energía de los Estados Unidos.

El ritmo de consumo en el que se supera lo que se produce, según las cifras más recientes, hace que Estados Unidos tenga petróleo para 6 años y que Venezuela tenga la mayor reserva de petróleo crudo del mundo. 

La guerra por el control de los recursos energéticos, en especial el petróleo y gas, sigue su curso mientras se ahondan los conflictos por la explotación de minerales estratégicos. Luego será el agua cuando las políticas de privatización no funcionen y las fuentes se hayan secado o sumergido en ese país. El Gobierno de Estados Unidos no ha actuado coordinadamente frente a la crisis climática que se cierne sobre toda la humanidad, tampoco es de esperar que cambien sus ritmos de consumo frente a la escasez y optaran por invadir para controlar el agua bajo la invención de nuevos patrones o amenazas: frente a este escenario se hace necesario el fortalecimiento de las expresiones populares y píldoras de historia para la memoria de los sectores opositores a las transformaciones estructurales que aceptan las invasiones, los golpes de estado, las violaciones a sus derechos o que votan sin información. 

Justificar ante la ONU la intervención militar por violación de derechos y ante los medios justificar el papel protagónico que tendrán las empresas petroleras y teniendo en cuenta el nuevo orden económico mundial, donde la energía sigue siendo la columna vertebral, da cuenta de la tarea titánica de los movimientos sociales para consolidar cambios de paradigma.

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