Una denuncia radicada ante la Fiscalía alerta sobre una presunta estructura electoral en el Cesar para favorecer a Abelardo De la Espriella. Los documentos señalan la posible activación de “mochileros”, puntos logísticos y operadores vinculados al clan Gnecco, con el fin de materializar compra masiva de votos en el Caribe. El caso pone en contradicción el discurso del candidato contra los apoyos de “los de siempre”.
Por: Unidad investigativa RAYA
A nueve días de la segunda vuelta presidencial, una denuncia radicada ante la Fiscalía General de la Nación puso bajo la lupa una presunta estructura de apoyo electoral en el Cesar que, según documentos conocidos por RAYA, buscaría favorecer a Abelardo de la Espriella.
La alerta menciona al clan Gnecco, la familia que durante años ha concentrado buena parte del poder político y empresarial del departamento. El dato no es menor: el Cesar puede ser decisivo en la segunda vuelta, pues en la primera Iván Cepeda superó a De la Espriella por apenas 617 votos.
La denuncia fue presentada el pasado 10 de junio por el abogado Miguel Ángel del Río, quien entregó a la Fiscalía documentos, indicios y evidencias sobre presuntos riesgos electorales en el departamento. En uno de esos insumos se describe así el supuesto funcionamiento de esa maquinaria: “El Clan somete a las casas políticas del departamento y al electorado, con el poder de la mochila, es decir, con plata. Son expertos operadores de elecciones, aceptando estructuras y financiando el día D”. La expresión “día D” se refiere a la jornada electoral del próximo 21 de junio.
El eje de la alerta son los llamados “mochileros”, intermediarios electorales asociados históricamente con la compra de votos en distintas zonas del Caribe colombiano. Un estudio académico titulado: “La miseria en Colombia” los describe como enlaces entre campañas políticas y electores, encargados de conseguir entre 50 y 100 votos por jornada. Según esa investigación, los candidatos pagan 50.000 pesos por voto y los “mochileros” se quedan con 10.000 pesos de comisión.
El mismo estudio señala que el pago suele dividirse en dos momentos: una parte antes de la elección y otra después de verificar los resultados en las urnas. Si los votos reales son menores a los pactados, el pago final se reduce proporcionalmente. “La compra de votos es muy organizada. Cada mochilero tiene un recibo por cada voto que vende en un libro con el nombre del votante, la suma de dinero que se le pagó y la huella digital del votante”, concluye la investigación.
Según los documentos entregados a la Fiscalía, la presunta operación tendría puntos de distribución y acopio de dinero en Valledupar. Entre los lugares mencionados aparecen tres bodegas ubicadas en el Parque Industrial, a la salida de la ciudad. De acuerdo con la denuncia, esos inmuebles están bajo extinción de dominio y fueron asignados a la SAE, pues habrían pertenecido a Katia Rosado, alias “La Ministra”, reseñada por medios como Caracol Noticias como una de las “zarinas” de la alimentación escolar en la Costa Caribe.
Rosado ha sido vinculada a investigaciones por presuntas irregularidades y monopolio en la contratación del Programa de Alimentación Escolar, PAE, en departamentos como Cesar y La Guajira. A pesar de esos señalamientos, no se registran órdenes de captura vigentes en su contra y sus procesos han avanzado en libertad.
La alerta también menciona la sede de la Fundación Cielo Siempre Abierto, ubicada en el barrio Obrero de Valledupar. La organización desarrolla actividades de asistencia social, bienestar comunitario y atención a personas en situación de calle, y es presidida por Cielo Gnecco Cerchar, una de las figuras más influyentes de la política regional en las últimas dos décadas.
El peso de ese apellido en el Cesar explica la relevancia de los señalamientos. En torno a los Gnecco se han elegido gobernadores, congresistas, alcaldes y diputados, y su red de poder ha atravesado instituciones públicas, fundaciones, contratos y estructuras electorales. Además, el nombre de Cielo Gnecco ha aparecido en distintos procesos judiciales.
En 2024, la Corte Suprema de Justicia ordenó continuar una investigación en su contra por su presunta participación en el secuestro y posterior asesinato de los contratistas Jairo Alberto Hernández y Carlos Alberto Mendoza, ocurrido en 2002. Según la hipótesis de las autoridades, los hechos estarían relacionados con el cobro de una comisión ilegal de 2.500 millones de pesos.
También existen antecedentes electorales. En 2018, Cielo Gnecco fue denunciada por una presunta operación de compra de votos a favor de su sobrino José Alfredo Gnecco, quien buscaba reelegirse en el Senado. La denuncia señalaba un plan en los municipios de La Paz y San Diego, en el norte del Cesar, que consistía en ofrecer 50.000 pesos por voto y decomisar las cédulas de los ciudadanos para entregarlas junto con el dinero el día de los comicios. Aunque ese proceso por fraude electoral fue archivado en 2022 por falta de pruebas, las coincidencias con lo denunciado ahora vuelven a poner bajo observación la maquinaria regional.
José Alfredo Gnecco, hoy senador por el Partido de la U, sobrino de Cielo Gnecco e hijo del exgobernador Lucas Gnecco, también fue vinculado en 2023 a una investigación por cohecho y prevaricato por omisión. El caso se relaciona con el supuesto pago de 150 millones de pesos al exfiscal anticorrupción Luis Gustavo Moreno para dilatar una investigación contra su padre, condenado en procesos por corrupción.
Aunque Abelardo de la Espriella ha negado cercanía con el clan Gnecco, como también lo hizo frente al clan Char, medios locales del Cesar han documentado desde hace meses movimientos políticos entre sectores cercanos a esa casa regional y su campaña. El Pilón, por ejemplo, registró que, a través de cadenas de mensajería y redes sociales, personas vinculadas al entorno de la administración departamental de Elvia Milena Sanjuan Dávila, gobernadora del Cesar y cercana a la estructura política de los Gnecco, difundieron enlaces y formularios para reclutar escrutadores, coordinadores y testigos electorales bajo la consigna “Firmes por la Patria”.
En paralelo, integrantes del entorno político de los Gnecco han expresado apoyos públicos a la campaña de De la Espriella. Uno de los más visibles ha sido Jorge “Popo” Barros Gnecco, sobrino de Cielo Gnecco, diputado del Cesar y actual presidente de la Asamblea Departamental. Desde el 31 de mayo, día de la primera vuelta presidencial, ha publicado de manera reiterada mensajes, fotografías y piezas gráficas de respaldo a Abelardo de la Espriella bajo la consigna “Popismo: Firme por la patria”.
Barros Gnecco lleva más de quince años en la política departamental y es una de las figuras del entramado construido por su familia en el Cesar. El medio regional Semanario La Calle publicó un perfil sobre su trayectoria en el que lo describió como un dirigente que, “sin ser muy destacado”, ha logrado mantenerse en la política regional “porque maneja la línea política de su familia, es decir, el hacer política con plata y estructura, porque si de carisma y popularidad se trata; en esto está rajado”. A pesar de esas críticas, su nombre aparece entre quienes tendrían aspiraciones a la Gobernación del Cesar.
Otro nombre mencionado en los documentos es William Romero Ovalle, identificado como una persona cercana al entorno político de Cielo Gnecco y considerado en la región como uno de sus hombres de confianza. De acuerdo con los insumos entregados a la Fiscalía, Romero Ovalle manejaría una fundación cuya oficina funciona en el barrio Obrero de Valledupar y que, según la denuncia, serviría como punto de coordinación logística de la maquinaria electoral.
Romero Ovalle no ha ocultado su cercanía con Cielo Gnecco. En una publicación de Instagram de 2018 escribió sobre ella: “Ella es como mi madre, como mi hermana, ella es mi mejor amiga, la persona que siempre te escucha y que tiene una palabra lista para darte ánimos y subirte al cielo”.
La conexión más directa con la campaña aparece en Orlando Dangond Baute, gerente de De la Espriella en el Cesar. Dangond es administrador financiero y de sistemas y, según la página de Función Pública, ha ocupado cargos públicos desde 2002. Ese año empezó en la Gobernación del Cesar, cuando el gobernador era Rafael Bolaños Guerrero, casado con Gina Gnecco, hermana de Cielo Gnecco. Luego pasó por las alcaldías de Valledupar y Montería, y llegó a ser director técnico de la Agencia de Desarrollo Rural durante el gobierno de Iván Duque.
De acuerdo con los documentos entregados a la Fiscalía, Dangond sería una de las personas encargadas de coordinar aspectos operativos para el día de la elección, como transporte electoral, testigos, jurados y escrutadores.
La segunda vuelta dirá si las autoridades investigan a tiempo estas alertas o si, una vez más, las viejas maquinarias regionales llegan a la jornada electoral sin suficiente control. En una campaña en la que De la Espriella ha intentado presentarse como distante de los clanes tradicionales, los documentos conocidos por RAYA muestran que, en el Cesar, los apoyos de los de “siempre” vuelven a aparecer en el momento decisivo.
