La jueza 38 Penal del Circuito de Bogotá negó las pretensiones de La Silla Vacía, que buscaba que Revista RAYA y Señal Colombia se retractaran sobre su aparición como medio de comunicación en el Proyecto Júpiter, una estrategia del excanciller de Álvaro Uribe, Jaime Bermúdez, que buscaba manipular la opinión pública generando miedo, indignación e incertidumbre de cara a las elecciones de 2026. El fallo señaló que La Silla Vacía no acreditó haber pedido una rectificación pública a Bermúdez por el uso de su nombre y logotipo en el desarrollo de Júpiter.
Por: Redacción Revista RAYA
“Tras analizar no solo los sucesos fácticos, sino también las respuestas, posturas y múltiples anexos aportados por las partes [...] esta dependencia judicial considera que en el presente caso no se encuentra demostrada la afectación alegada por la accionante, por cuanto sus argumentos parten de una diferencia de criterio respecto de la opinión expresada en dichos reportajes, los cuales, de acuerdo con los elementos aportados, se sustentaron en fuentes documentales y testimoniales de particulares, quienes fueron los que involucraron de forma directa al medio de comunicación La Silla Vacía”.
Con esta valoración, el juzgado negó, en primera instancia, la tutela presentada por Juanita León García, empresaria, abogada y fundadora de La Silla Vacía, contra Revista RAYA e Inravisión Sistema de Medios Públicos —antes RTVC— por los reportajes sobre el denominado Proyecto Júpiter, una estrategia impulsada por el excanciller Jaime Bermúdez Merizalde para incidir en la opinión pública.
La controversia surgió después de que RAYA y Señal Investigativa revelaran que Bermúdez promocionaba ante empresarios una estrategia que incluía talleres, contenidos digitales y campañas de comunicación en medio de la coyuntura electoral de 2026, utilizando además el nombre y el logotipo de La Silla Vacía en presentaciones y materiales asociados al Proyecto Júpiter.
En el expediente quedó reseñado que La Silla Vacía obtuvo dos contratos con ProBogotá mediante la intermediación de Bermúdez. Uno fue para vender licencias de talleres ofrecidos por Bermúdez en el marco de esa estrategia. Otro, por 140 millones de pesos, fue para realizar ocho publicaciones pagas que promovían la narrativa de que el país enfrentaba “múltiples crisis” que debían ser resueltas de cara a la contienda electoral.
Según revelaron RAYA y Señal Investigativa, Jaime Bermúdez ofrecía el Proyecto Júpiter como una articulación de talleres en empresas, contenidos en redes sociales y agencias digitales para posicionar un mensaje de miedo, indignación e incertidumbre. Los reportajes plantearon que esa operación buscaba instalar un relato contra el Gobierno Nacional y favorecer a la entonces candidata presidencial Paloma Valencia.
La relación entre La Silla Vacía y el Proyecto Júpiter no fue creada por RAYA, sino documentada a partir de materiales y declaraciones de Jaime Bermúdez. El juzgado reconoció que RAYA dio cuenta de los soportes que respaldaban su trabajo periodístico y que La Silla Vacía no probó que los reportajes difundieran información falsa o inexacta.
El fallo distinguió entre información y opinión. Señaló que los contenidos informativos deben basarse en hechos verificables y cumplir criterios de veracidad e imparcialidad, mientras que la opinión protege valoraciones, interpretaciones y conclusiones editoriales, siempre que no se apoyen en hechos falsos o tergiversados.
También precisó que la veracidad periodística no equivale a una verdad absoluta o incontrovertible, sino al cumplimiento de un deber de diligencia razonable. Para el despacho, ese estándar exige verificar y contrastar fuentes, no presentar hechos falsos como ciertos ni actuar con intención directa de afectar el buen nombre de terceros.
El fallo retomó la presunción constitucional a favor de la libertad de expresión y recordó que, cuando esta entra en conflicto con otros derechos, “se debe otorgar, en principio, una primacía a la libertad de expresión”. Desde esa lectura, RAYA sostiene que la decisión reafirma su derecho a investigar, informar y posicionar en la agenda pública temas de interés general, como cualquier otro medio de comunicación, bajo los estándares de veracidad, imparcialidad y responsabilidad social.
La carga probatoria recaía en La Silla Vacía. El despacho señaló que no era RAYA quien debía probar que decía la verdad, sino la accionante quien debía demostrar que la información publicada era falsa, inexacta o que distorsionaba los hechos. En palabras del fallo, “al presunto afectado con la información es a quien le corresponde aportar las pruebas de que las publicaciones realizadas no son veraces, no son exactas y por lo tanto, no corresponden a la realidad o distorsionan los hechos”.

Finalmente, el juzgado concluyó que los reclamos de La Silla Vacía respondían más a “una discusión epistemológica sobre las interpretaciones que puedan derivarse de diferentes hechos periodísticos e incluso contractuales” que a una vulneración demostrada del buen nombre. También negó las demás pretensiones: ordenar rectificaciones y aclaraciones en las mismas plataformas, conceder un espacio de réplica sin moderación editorial y advertir a RAYA e Inravisión que se abstuvieran de seguir difundiendo las afirmaciones cuestionadas.
La decisión es de primera instancia y puede ser impugnada. Si no lo es, el expediente será remitido a la Corte Constitucional para su eventual revisión.
Esta noche, a las 7:00 p. m., vea el especial de Revista RAYA y Señal Colombia sobre el fallo que negó la tutela de La Silla Vacía y la investigación del Proyecto Júpiter. Disponible por Señal Colombia y las redes sociales de RAYA.
