Diversas fuentes de la alcaldía de Barranquilla narraron a la Revista RAYA cómo funcionarios públicos de esa ciudad están siendo presionados para votar por Abelardo de la Espriella en la segunda vuelta presidencial. Los empleados estarían obligados a registrar sus datos personales, puesto y mesa de votación en planillas numeradas y distribuidas dentro de la alcaldía de Alejandro Char.
Por: Unidad Investigativa Revista RAYA
A pocos días de la segunda vuelta presidencial, cuando Colombia elegirá entre Iván Cepeda Castro y Abelardo de la Espriella, la Revista RAYA conoció denuncias de presiones al interior de la alcaldía de Barranquilla con el fin de asegurar no solo el voto de los funcionarios públicos a favor de De la Espriella, sino también, obligándolos a llenar planillas con nombres y cédulas de otras personas potencialmente votantes por la campaña del candidato ultraconservador. La fuente, que trabaja con el alcalde Alejandro Char, le contó a esta revista que los funcionarios están obligados a firmar una planilla y a mandar el certificado de votación “para poder comprobar que le pusieron la raya al tigre, algo que sucedió en la primera vuelta y que se va a repetir en la siguiente jornada electoral. Eso es con lista y planilla en mano. Hay supervisores que después de las elecciones les hacen auditorías a ver quién cumplió y quién no”, dijo este funcionario, quien pidió proteger su identidad.
Según la fuente, las planillas entregadas dentro de la Alcaldía están numeradas y allí cada funcionario o contratista consignó la información sobre su lugar y mesa de votación. “Ellos tienen la base de datos de todo el censo electoral mesa por mesa y al final saben si la gente votó o no voto. Eso siempre ha funcionado perfecto, así han puesto senadores, representantes, alcaldes”, aseguró. Incluso, dijo, esos mismos contratistas o funcionarios son obligados a conseguir más votos entre sus familiares y amigos: “Hay gente a la que le exigen 50 votos, a otros le piden 20 votos, incluso, hay personas que deben poner 100 votos”, aseguró. La información de estas personas también debe ser incluída en las planillas para poder verificar que cumplieron.
Según las denuncias recopiladas por RAYA, este es un modus operandi que se repite en las empresas privadas del clan Char: Supermercados Olímpica, Banco Serfinanza, la emisora Oro y el club de fútbol Junior de Barranquilla, reciente campeón del fútbol colombiano. Allí, los trabajadores también han sido obligados a votar por Abelardo de la Espriella: “Tengo varios amigos que trabajan en las empresas y tienen que conseguir 20 votos”, dijo otra fuente sobre lo que sucede en Barranquilla a las puertas de la segunda vuelta presidencial.
Desde abril pasado, las vallas en varios callejones de Barranquilla anunciaban el doble mensaje que quería mostrar la campaña de De la Espriella en la capital del Atlántico: mostrar que la alcaldía, en cabeza del heredero del clan Char, Alejandro Char, lo estaba acompañando. “El Tigre está a otro nivel”, se lee en afiches y pasacalles, una consigna que sectores políticos locales asociaron fácilmente con el plan de gobierno de Char denominado “Barranquilla está a otro nivel”.

Afiches de Abelardo de la Espriella en la ciudad de Barranquilla
De acuerdo con el medio regional Contratopedia Caribe, esta publicidad comenzó aparecer en la capital del Atlántico luego de una reunión que sostuvo Fuad Char, patriarca del clan, con congresistas, alcaldes y miembros del partido Cambio Radical, que se realizó el 25 de abril pasado. Allí Fuad llamó al partido a apoyar a De la Espriella bajo la premisa de que “costeño vota costeño”: “Después del domingo 8 de marzo tenemos que estar trabajando para elegir al presidente de la República. Por ahí hay un candidato costeño, que a pesar de que está solito, que no tiene partido político, lo queremos apoyar”, dijo.
Aunque el apoyo del clan Char no dejó una foto oficial, lo cierto es que sí hubo muchos guiños y símbolos que no pasaron desapercibidos y que lo confirmaron. Por ejemplo, esta foto de Alejandro Char del 18 de mayo, revelada por Contratopedia, en la que se ve al alcalde en el Malecón de Barranquilla vistiendo una camiseta negra con un tigre en su pecho, el cuál hace alusión a una de las comparsas más emblemáticas del Carnaval que se realizó en febrero pasado. “Un sector político de la ciudad leyó en clave electoral esa camiseta que Char usó para hacer ejercicio y fotografiarse con los barranquilleros en el Malecón”, se lee en la noticia de Contratopedia Caribe.
En el mismo artículo, el medio evidenció que uno de los sectores que le reclamaron a Char por el uso de la camiseta fue Alianza Verde, en cabeza de Reynaldo Torres, directivo del partido en el Atlántico: “El alcalde ya está en modo campaña de Abelardo, con su camisa de tigre saliendo al Malecón. Ojito, Procuraduría General”, escribió en su cuenta de X.

Trino de Reynaldo Torres, directivo de Alianza Verde en el Atlántico.
Otro indicio del posible constreñimiento electoral, que se habría dado en la alcaldía de Barranquilla, tiene que ver con los eventos que realizó la campaña de De la Espriella en el malecón de Barranquilla. Estos contaron con la bendición de la administración local, tanto el cierre de campaña, que se realizó el 23 de mayo, como la “fiesta” que organizó tras el cierre de la primera vuelta presidencial del pasado 31 de mayo donde resultó ganador.
Los eventos que eran públicos, pero fueron obligatorios para varios de los empleados de los Char, tanto de la Alcaldía como de las empresas privadas de su familia: “Yo sé que las boletas las repartieron entre políticos afines a ellos, empleados de todas las dependencias de la alcaldía y empleados de Olímpica y sus empresas que tenían la obligación de ir y de llevar personas”, aseguró la fuente de la alcaldía.
Para muchos, esos actos públicos terminaron de confirmar la alianza soterrada entre el clan Char y la campaña de Abelardo. Con un antecedente claro de cara a las elecciones de segunda vuelta: uno de los miembros del clan, Arturo Char, fue llamado a juicio por la Corte Suprema pues existen suficientes indicios de que participó en una sofisticada red de compra de votos en el Atlántico en las elecciones parlamentarias de 2018. Por eso, De la Espriella recibe los votos, pero voltea a mirar para otro lado cuando le mencionan que ellos son sus aliados de vieja data.
