Carlos Alonso Lucio, jefe de empalme de De la Espriella, pagó cárcel tras ser condenado por falsa denuncia
Un contrato simulado, para fingir haber comprado un laboratorio fotográfico, fue el soporte que presentó Carlos Alonso Lucio en 1992 ante un banco con el fin de obtener un millonario crédito. Meses después, cuando Lucio incumplió la deuda, el banco intentó embargar el laboratorio, pero descubrió que el verdadero dueño era otra persona. Él, en su intento por defenderse, denunció a quien le había hecho el favor de fingir la venta del laboratorio. En agosto de 2000 la Corte Suprema condenó a...
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