El Consejo de Estado anuló el Decreto 1500 de 2018, que delimitaba la llamada Línea Negra, un sistema de sitios sagrados y áreas de protección de los indígenas arhuacos, koguis, wiwa y kankuamos, alrededor de la Sierra Nevada de Santa Marta. El alto tribunal concluyó que faltó consulta previa con otras comunidades étnicas y cartografía técnica. Mientras se discute un nuevo decreto, líderes indígenas advierten riesgos frente a intereses mineros, megaproyectos y la presión sobre uno de los ecosistemas más frágiles del país.
Por: Enrique Gamboa
La Línea Negra se conoce como la delimitación del territorio ancestral de los pueblos koguis, arhuacos, wiwas y kankuamos que habitan la Sierra Nevada de Santa Marta. Esta área abarca los departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar y fue reconocida por el gobierno de Juan Manuel Santos como un lugar de protección y salvaguardia de las culturas indígenas. Sin embargo, en febrero de 2026, ocho años después, el Consejo de Estado determinó que el Decreto 1500 omitió la participación de otras comunidades étnicas de la sierra en el proceso de consulta previa y no cumplió con la elaboración de mapas técnicos. Una vez se declaró nulo el Decreto 1500, los pueblos indígenas se juntaron para crear una ruta que permita firmar un nuevo instrumento jurídico para proteger lo que ellos llaman “el corazón del mundo”, el cual esperan sea firmado por el presidente Gustavo Petro en un evento a realizarse en abril.

Delimitación de la Línea Negra en los departamentos de La Guajira, Magdalena y Cesar. Crédito: Cinep.
La protección de la Sierra Nevada de Santa Marta viene desde 1973, cuando el gobierno de Misael Pastrana acordó la protección de 39 espacios sagrados. Luego, en 1995, Ernesto Samper amplió la zona reconociendo 54 sitios sagrados, hasta que Juan Manuel Santos decretó la protección de 348 sitios sagrados, en su último día como presidente. Según la demanda en la que se basó el Consejo de Estado para la derogación de protección de la “Línea Negra”, el decreto de Santos no tuvo en cuenta la participación de todos los pueblos indígenas que habitan la Sierra Nevada. Dicha demanda la interpuso en 2019 el abogado Yefferson Dueñas, quien hoy se desempeña como viceministro de Justicia. Dueñas, que tiene una firma de abogados, ha trabajado en la Agencia Nacional de Tierras, la Corte Constitucional y la Gobernación de Cundinamarca.
El hoy viceministro consideró que el Gobierno de Juan Manuel Santos restringió la autonomía de La Guajira, Magdalena y Cesar y de los 25 municipios que quedaron inmersos en la ‘Línea Negra’. En ese sentido señaló una presunta afectación de la propiedad privada: “Sólo existieron algunos espacios de socialización y de participación para estos pueblos indígenas, que de ningún modo satisfacen los requisitos y estándares establecidos en la jurisprudencia constitucional para el desarrollo de la consulta previa”, apuntó el entonces abogado cuando se publicó la noticia de la demanda a la Línea Negra.
Con la intención de subsanar ese motivo, entre el 2 y 3 de marzo, se reunieron en Santa Marta los cuatro pueblos que están dentro de la línea (kogui, wiwa, kankuamo, arhuaco) con los líderes de las comunidades wayuu, ette ennaka y taganga y afrodescendientes para crear una ruta de trabajo que permita firmar un nuevo decreto. A través de un comunicado advirtieron que van a crear un espacio de consulta previa que concluya con la firma del nuevo decreto que se rija por los principios de protección del territorio ancestral, armonía y unidad de los pueblos, progresividad de los derechos, entre otros. “Declaramos que el sistema de espacios sagrados de la Línea Negra es un instrumento jurídico de protección para la humanidad en defensa de la Sierra Nevada de Santa Marta que cohabitamos como pueblos indígenas de acuerdo a la ley de origen y derecho propio de cada pueblo”, se lee en el comunicado.
Precisamente, el proceso de consulta previa de las comunidades de la Sierra Nevada fue instalado por el presidente Gustavo Petro, el pasado 5 de marzo. En un evento celebrado en Santa Marta, el primer mandatario expresó su deseo ante delegados de los pueblos étnicos de que el nuevo decreto sea un ejemplo de que la paz se construye entre los pueblos. "Aquí arranca un proceso, ustedes tienen la palabra, no es el Gobierno. Ahora corresponde un proceso de consulta; la consulta es de ustedes. Espero que termine bien y rápido para poder decretar de nuevo y que no existan mayores obstáculos ficticios o artificiales", dijo el presidente en su intervención.
Para entender mejor sobre el proceso que se viene para la protección de la Línea Negra, RAYA habló con el gobernador indígena wiwa José Mario Bolívar quien participó en las negociaciones recientes. El papel de Bolívar como gobernador wiwa es asegurar que el nuevo decreto respete la seguridad y garantía jurídica de ese territorio. En su charla destacó que la delimitación de la Línea Negra ha servido como protección ambiental y territorial para frenar la expansión minera, la instalación de megaproyectos y las grandes obras de infraestructura en la Sierra Nevada, la montaña costera más alta del mundo y con un ecosistema único, pues tiene tanto playas y bosques secos, como páramos con nieve.
RAYA: ¿Cómo está la situación hoy en día en la Sierra Nevada luego de la decisión del Consejo de Estado de derogar la protección de la Línea Negra?
José Mario Bolívar: Los cuatro pueblos que hacemos parte de la Línea Negra, y los que están alrededor, nos hemos mantenido en una movilización de mingas y nos hemos estado reuniendo internamente. La semana pasada empezaron unas mesas de diálogos intercultural entre los afro y los pueblos de la sierra para respaldar todo el proceso del nuevo instrumento normativo que le dé seguridad y garantía jurídica al territorio tradicional ancestral de la Línea Negra. Ese diálogo nos va a llevar a establecer una ruta de proceso consultivo para sacar el nuevo instrumento.
RAYA: ¿Qué diferencias esperan entre el nuevo decreto y el instrumento que derogó el Consejo de Estado en febrero de este año?
José Mario Bolívar: Decir que vamos a cambiar los fundamentos del decreto no lo podemos hacer porque es una ley que fue establecida por nuestros padres ancestrales. Se cambiarán algunas cosas conceptuales, pero los fundamentos y las bases serán las mismas. Por ejemplo se va adoptar la cartografía del Instituto Agustín Codazzi que ya está expedida. Otro tema que habíamos dejado por fuera en el decreto anterior es el tema de la coordinación, conservación y articulación para la protección de los pueblos indígenas que están al interior de la Línea Negra. También la creación de un fondo para cuidar los sistemas y sitios sagrados. Se piensa incluir un protocolo de acceso a los sitios sagrados y el cuidado para no afectar los intereses de otros pueblos que se encuentran cerca de la Línea Negra.
RAYA: ¿Cómo valora el proceso de consulta previa que se realizó en el gobierno de Juan Manuel Santos?
José Mario Bolívar: Lo que sucede, como las normas van cambiando, es que ya existe un proceso de consulta y reconocimiento que viene desde 1973 donde los pueblos indígenas manifestamos que existimos, vivimos y protegemos la Sierra Nevada. Allí se puede ver que existió una consulta para proteger la Sierra, que no es ni siquiera de los indígenas, sino una consulta con la institucionalidad, que era con quien se tenía que llegar a un acuerdo.
RAYA: ¿Hay división entre los pueblos que habitan la Sierra Nevada para la creación del nuevo decreto?
José Mario Bolívar: No, porque dejar de proteger la Sierra Nevada es acabar con el agua, con la riqueza de los nevados y se acabaría la existencia de la parte baja, incluída la población indígena. Aquí estamos pensando en la población que hoy está alrededor de la sierra, porque lo que tenemos que hacer es proteger y conservar el agua y el tema ambiental.
RAYA: ¿Qué significado tuvo para las comunidades de la Sierra Nevada la decisión del Consejo de Estado de declarar nula la delimitación de la Línea Negra?
José Mario Bolívar: Muy grave porque se está desconociendo la pluralidad, los usos y costumbres que tienen los pueblos indígenas de la sierra. Esto puede llevar a que se desconozcan y desaparezcan los derechos ya reconocidos de los pueblos indígenas. Es atentar contra la coexistencia de los pueblos que parten de un ámbito espiritual, territorial y de conocimientos y saberes.
RAYA: ¿Qué enseñanzas les dejó la nulidad del decreto de delimitación de la Línea Negra?
José Mario Bolívar: La enseñanza es que se debe cumplir con el mandato de origen que es la unidad espiritual y material de los pueblos indígenas. Esa unidad que tenemos como pueblo consiste en ratificar la defensa y conservación de la Línea Negra. Segundo, nos deja una enseñanza que a los pueblos nos amparan, no sólo las normas constitucionales, sino las normas propias de la identidad y autodeterminación cultural que tenemos con nuestro territorio y sitio sagrado. Tercero, es que nos conlleva a establecer un diálogo con pensamientos diferentes y que ese diálogo requiere de una coordinación, una concertación y articulación en beneficio de la protección y la conservación del territorio sagrado.
RAYA: ¿Qué significa para ustedes que un viceministro de este Gobierno sea el autor de la demanda?
José Mario Bolívar: En primer lugar significa que falta más educación en la misma institucionalidad y la importancia de poner en manos de personas que comprendan y entiendan la misionalidad que tenemos los pueblos indígenas. Por otro lado, entendemos también que puede actuar en representación de otros intereses. Nosotros creemos que esto nos obliga a prepararnos mejor para hacerle conocer a las personalidades que ocupan altos cargos en el gobierno las apuestas y luchas que tenemos como pueblos indígenas. Nosotros, con o sin decreto, vamos a seguir viviendo en la sierra y las vamos a seguir protegiendo. De eso no hay duda.
RAYA: ¿Cuáles son los riesgos a los que se enfrentan las comunidades de la Sierra Nevada si no se delimita la Línea Negra?
José Mario Bolívar: Los riesgos pueden estar en la misma normativa que se vaya expidiendo. Digamos que exista un plan económico de desarrollo que no tenga en cuenta la perspectiva y la visión nuestra, y que en cambio empiece la explotación minera, la expansión agrícola y no se tengan en cuenta las conexiones, visibles e invisibles, de los sistemas ambientales y naturales: eso pone en grave riesgo la coexistencia de la misma sierra. Conocemos que hay más de 400 solicitudes de títulos para la explotación y exploración minero energético en nuestro territorio.
RAYA: ¿Se ocultan otros intereses económicos o sociales detrás de la nulidad del decreto?
José Mario Bolívar: Más allá de que se escondan intereses, lo que creemos es que a la institucionalidad le falta entender y comprender la importancia de proteger la sierra. No hemos hecho un diálogo frente a esa protección, tal vez ellos piensen que la sierra es para otra cosa y no para la protección. Hemos visto la voluntad de este gobierno de querer avanzar en ese sentido, pero entendemos que el gobierno solo no puede hacer las cosas. Por ejemplo, el gobierno Santos tuvo la voluntad y sacó el decreto, pero lo demandaron y el que falla es el Consejo de Estado. Hoy aspiramos a un mejor decreto, pero seguramente lo vuelven a demandar. Nos tenemos que articular con las entidades para entender que es un beneficio para la humanidad y el universo.
RAYA: ¿Por qué es importante para el país la protección y la delimitación de la Línea Negra?
José Mario Bolívar: No solo es importante para el país. De acuerdo a nuestra cosmovisión y a nuestro conocimiento, la Sierra Nevada es el vientre y el corazón de la humanidad. Fue ahí donde se puso la semilla para que el universo y la humanidad existan. En la medida que se desproteja la sierra se van a empezar a ver afectaciones, impactos y daños en los sistemas naturales. Explicarle a la gente que la sierra es nuestra madre. La que nos da la vida, la que nos ve nacer, crecer y morir. Como hijos no la podemos afectar, no la podemos dañar, tenemos que cuidarla. Los que atentan contra los pueblos de la Sierra Nevada están atentando contra la vida misma.
