cultura

RAYUELA

El pasado 17 de mayo falleció Totó la Momposina, la voz más emblemática del folclor colombiano, a los 85 años, a causa de un infarto en Celaya, México. La documentalista Silvie Ojeda teje en este artículo un hilo íntimo entre su propia historia de resistencia cultural y la de Sonia Bazanta Vides, la mujer que caminó la guerra, el desplazamiento y el exilio sin soltar nunca el tambor. Desde las fiestas de infancia hasta los murales de Mompós, Ojeda traza un recorrido personal y político para despedir a la maestra que demostró que cantar también es un acto de dignidad y rebeldía.

Por: Silvie Ojeda, especial para la Revista RAYA

Antes de convertirse en Totó la Momposina, existió Sonia Bazanta Vides, hija de un artesano que hacía zapatos al mismo tiempo que hacía folclor. Y quizás fue precisamente eso lo que convirtió a Totó en ese inmenso pilar de cultura y tradición: venir del hacer desde abajo, desde las manos. Hacer zapatos, hacer tambores, hacer canciones. Construir belleza y memoria con la misma naturalidad con que otros construyen supervivencia.

Sonia Bazanta caminó entre muertos durante la violencia bipartidista en Colombia. Tuvo que desplazarse con su familia desde Talaigua hacia Barrancabermeja, después a Villavicencio y finalmente a Bogotá. Salieron de la Depresión Momposina, sí, pero la Depresión Momposina nunca salió de ellos. La llevaron consigo en los cantos, en los tambores, en la manera de hablar, en el color de la piel y en la memoria. Porque hacer música del Caribe colombiano en la Bogotá de los años cincuenta también era un acto político: un grito de libertad negra, una decisión profunda de no permitir que el racismo ni el statu quo borraran aquello que llevaban en la sangre.

La militancia, la resistencia y la conciencia política no nacen de un día para otro, ni se construyen solamente en discursos pronunciados en plazas públicas. La resistencia le va creciendo a una por dentro desde mucho antes: desde la infancia, desde las pérdidas, desde las preguntas, desde los territorios que una carga incluso cuando ya no vive en ellos. A Sonia Bazanta la resistencia le creció antes de convertirse en Totó la Momposina.

Y creo que a mí también.

La resistencia me empezó a crecer desde pequeña. Recuerdo la primera vez que caminé los campos de los Montes de María, aquellos territorios de donde el paramilitarismo desplazó a miles de campesinos. Yo todavía no sabía explicar por qué estar allí me producía una mezcla tan intensa de dolor y pertenencia. Pero sentía, con absoluta claridad, que caminar esos caminos, escuchar esas historias y mirar de frente esas heridas le daban un sentido profundo a mi existencia. Como si, de alguna manera, toda mi vida hubiese estado intentando regresar hasta ese lugar.

En 2011 fundé Radio Mixticius, una radio online pionera en Colombia, para transmitir y contar lo que era aquella región mágica, árida y luminosa del sur de Bolívar. Sin embargo, rápidamente comprendí que era necesario ir más allá de la denuncia y comenzar también a nombrar las formas en que la vida había resistido. Fue entonces cuando decidí investigar las experiencias culturales que habían servido de escudo contra la guerra y empecé a hablar de la resistencia cultural no violenta.

Esa búsqueda me llevó a grabar mi primer corto documental, “Respirar el agua”, donde cuento cómo, en los Montes de María, en Ovejas, Sucre, en la finca La Europa y en el río Yurumanguí, la cultura se convirtió en refugio, memoria y trinchera frente al horror. Durante meses hice lo que más amo hacer: caminar territorios y conversar con maestros, líderes comunitarios, campesinos y madres de familia; jugar con los niños, escuchar historias bajo los árboles y dormir en una hamaca donde me sorprendiera la noche.

En aquel viaje a Ovejas tuve el honor de compartir largas conversaciones con el gran Joche Álvarez, gaitero, luthier, gestor cultural, creador de la primera escuela de música de gaita y cofundador del Festival de Ovejas. Joche nos hospedó en su casa, sus hijas nos cocinaron viandas deliciosas y pasamos tardes enteras hablando de música, memoria y pueblo. Una de las historias que más me conmovió fue descubrir que, antes de ser reconocido como músico y cultor, se había ganado la vida como fotógrafo de plaza de pueblo. Yo, también fotógrafa de profesión, me emocioné profundamente con aquella revelación. Tanto, que Joche entró a su habitación y regresó con una caja llena de fotografías tomadas por él y sus antiguas cámaras fotográficas.

foto1 toto

Yo estaba flotando en una nube. Era uno de esos momentos en los que hacer documental adquiere todo el sentido del mundo y una siente que no existe felicidad más grande. O al menos eso creía, hasta que, de repente, Joche sacó de la caja una fotografía en blanco y negro: un retrato maravilloso de una mujer joven, sonriente y llena de luz. Apenas la vi, sentí que la conocía. Tomé la fotografía entre mis manos como quien encuentra una piedra preciosa y Joche, al verme tan absorta, me dijo:

—Ay sí… esa se la tomé a Totó cuando tendría unos veinte años.

Sí. Era Totó la Momposina.

foto1 toto

Totó volcó toda su vida para que el folclor y las expresiones culturales del Caribe colombiano fueran reconocidos en su inmensa dimensión como pilares de nuestra multiculturalidad. En la música de gaita se cruzan la tradición negra, indígena y europea; en los bailes cantados, como el bullerengue, la cumbia, el chandé y la tambora, se conjuran la herencia africana e indígena con lo comunitario, con la minga, con la asamblea y con la construcción colectiva de la vida. Sonia sabía eso porque lo había vivido en lo cotidiano, y Totó convirtió esa memoria en resistencia y en arte.

Quise guardar aquella fotografía dentro de la camisa y quedármela para siempre. Obviamente no lo hice. Pero al verla viajé inmediatamente a la infancia, a esa época en la que uno acompañaba a sus padres a fiestas de adultos y terminaba dormido entre dos sillas, arropado con una chaqueta mientras la música seguía sonando de fondo. Entonces recordé una fiesta maravillosa. Yo tendría unos siete años. Era en la casa del doctor Hernán Oyaga, colega de mi padre en el servicio de urgencias médicas, en Bogotá, allá en la carrera 10 con séptima, debajo del edificio de la UTC (Unión de Trabajadores de Colombia). Mi padre y Oyaga hacían turnos de 24 horas como médicos de urgencias y por eso terminamos aquella noche en su casa de Ciudad Jardín.

Recuerdo una voz de mujer que gritaba con frecuencia: “¡Marco Vinicio!” (el hijo mayor de Totó). Era la dueña de casa, toda vestida de blanco, con ese faldón que parecía parte de su propia piel. Porque sí: estábamos en el cumpleaños de la gran diosa Totó la Momposina, en su casa, donde vivía entonces con sus dos hijos y su marido, el doctor Oyaga. La fotografía me devolvió a aquella mujer luminosa de vestidos blancos, a quien había visto bailar y cantar cuando yo tenía apenas siete años.

Años después, hablando con mi padre sobre esa fiesta, entendí que Totó no era solamente una inmensa cantaora, compositora y guardiana de la cultura popular. También era una mujer profundamente comprometida políticamente. Militó junto al Partido Comunista, acompañó a campesinos en sus luchas, caminó los territorios e hizo memoria del conflicto armado colombiano. Mi padre recordaba que, cuando estuvo preso en el marco del llamado Consejo de Guerra del Siglo (1973-74) —el juicio realizado por la Justicia Penal Militar contra militantes y colaboradores del ELN, donde el abogado y defensor de derechos humanos Eduardo Umaña Luna participó en la defensa de varios presos políticos—, en la noche del 31 de diciembre, Totó la Momposina llegó a la cárcel de Bogotá junto a su banda para cantarles a los presos políticos que pasaban lejos de sus familias el fin de año.

Sí, esa era Totó. Una mujer que entendía que cantar también era una forma de abrazar a quienes el país quería condenar al olvido.

Y quizás por eso Totó la Momposina nunca fue solamente una cantante. Fue una de esas mujeres que entendieron que la cultura no era un adorno de la patria, sino un territorio de resistencia. Su voz cargaba río, tambor, monte, fogón y duelo; llevaba dentro la memoria de los pueblos negros, indígenas y campesinos que sobrevivieron al abandono, a la violencia y al despojo. Mientras Colombia intentaba narrarse desde el estado de sitio, Totó cantaba desde las orillas: desde las mujeres que cocinaban para la comunidad, desde los gaiteros anónimos, desde los cuerpos desplazados que aun así seguían bailando para no dejarse morir espiritualmente.

Totó hizo de la música un archivo vivo de la verdad popular. Cantó lo que muchos querían borrar: las raíces afrocaribeñas, la dignidad campesina, la memoria de los territorios heridos por la guerra. Y tal vez por eso su figura permanece tan inmensa, porque nunca separó el arte de la vida ni la belleza de la conciencia política. Su voz no era solamente celebración; también era testimonio. Era una manera de decir: “aquí estuvimos, aquí resistimos”.

Pienso entonces que encontrar aquella fotografía tomada por Joche Álvarez no fue una casualidad. Fue una de esas coincidencias misteriosas que la memoria pone en el camino para recordarnos de dónde venimos. Porque de algún modo, mi propia historia también ha sido atravesada por esa búsqueda obstinada de la verdad: caminar territorios, escuchar a quienes fueron silenciados, defender la memoria de los pueblos y narrar las heridas sin arrancarles la dignidad.

Y la vida, que a veces parece escribir sola sus propios símbolos, volvió a cruzarme con Totó muchos años después. Fui invitada por el Salón Nacional de Artistas para realizar una obra radial cuya temática giraba alrededor del río Magdalena, ese gran cuerpo de agua que ha cargado la historia, la violencia, la música y la memoria de Colombia. No fue casualidad que a mí me correspondiera trabajar sobre la Depresión Momposina, el territorio de donde viene la familia Bazanta. El río, otra vez, me llevó hacia ella.

Y entonces llegué a Mompós. Después de tantos años de aquella fiesta de infancia, después de tantas caminatas, grabadoras, fotografías y búsquedas, me encontré frente a un mural en homenaje a Totó. Recuerdo haber sentido algo muy difícil de explicar: como si todas las piezas dispersas de mi vida se hubieran alineado por un instante. Como si la niña que se quedó dormida entre dos sillas escuchando tambores, la documentalista que caminó los Montes de María y la mujer que años después llegó a la tierra de los Bazanta hubiesen estado recorriendo el mismo camino desde siempre.

foto1 toto

En ese momento, como hoy, todo tuvo sentido.

Buen viaje a las estrellas, maestra de maestras. Gracias por la inspiración, por la memoria, por enseñarnos que la cultura también puede ser un acto de dignidad y de rebeldía. Somos muchas las mujeres que seguimos andando esos caminos y, a veces, en medio de la música, los ríos y la memoria, nos encontramos.

¡Hasta siempre, la más hermosa y grande de las momposinas, eres inmortal!

All items
Rayuela
Segunda vuelta en Brasil: la batalla de Lula contra Facebook, Instagram y las big techs
Segunda vuelta en Brasil: la batalla de Lula contra Facebook, Instagram y las big techs
Once días antes de la primera vuelta presidencial, la multinacional Meta bloqueó sin explicaciones la página de Facebook y la publicidad del presidente y candidato a la reelección Luiz Inácio Lula da Silva. Fue otro episodio de su disputa con las multinacionales tecnológicas, a las que ha...
leer mas
Masacre de El Tandil: un oficial acusado ascendió y las familias siguen sin justicia
Masacre de El Tandil: un oficial acusado ascendió y las familias siguen sin justicia
Hace nueve años, la comunidad de El Tandil, en Tumaco (Nariño), salió a exigir la sustitución voluntaria de coca y alternativas para vivir del campo, pero la Fuerza Pública respondió con una intervención que dejó siete campesinos e indígenas muertos. Hoy, el caso sigue en audiencias preparatorias...
leer mas
Los herederos de Laureano Gómez reviven la batalla contra derechos constitucionales
Los herederos de Laureano Gómez reviven la batalla contra derechos constitucionales
El ministro de Hacienda, Miguel Gómez Martínez, propuso a los banqueros abrir el debate sobre los derechos constitucionales y el gasto público, en medio de un ajuste fiscal que contempla recortes por $21 billones. Su abuelo, Laureano Gómez, combatió los derechos liberales en nombre de Dios y la...
leer mas
Ilustración Oscura: la corriente de los pensadores más cercanos a Trump
Ilustración Oscura: la corriente de los pensadores más cercanos a Trump
El analista y académico Carlos Patiño, autor de Estados Unidos: 250 años de una república imperial , desmonta la idea de que el trumpismo se reduce a la figura de Trump. En esta entrevista explica el civilizacionismo y el papel de ideólogos como Curtis Yarvin y Peter Thiel, y el rol de Estados...
leer mas
Elecciones del 4 de octubre: Lula enfrenta a la ultraderecha trumpista por el futuro de América Latina
Elecciones del 4 de octubre: Lula enfrenta a la ultraderecha trumpista por el futuro de América Latina
Las elecciones presidenciales en Brasil son un round decisivo para la política de América Latina. Lula formó un bloque de sectores democráticos desde la centroderecha hasta la izquierda que él representa para enfrentar a EE.UU y a Israel, que apoyan a su rival; al otro lado está el hijo de Jair...
leer mas
“Uno no se puede silenciar ante el genocidio”: Edilson Huérfano, defensor de DD.HH. y líder social
“Uno no se puede silenciar ante el genocidio”: Edilson Huérfano, defensor de DD.HH. y líder social
Edilson Huérfano habló con RAYA sobre su trayectoria como líder social, docente y defensor de derechos humanos, explicó su versión sobre las visitas y talleres que realizó en el Sur de Bolívar y aclaró aspectos relacionados con las menciones sobre él en una investigación anterior de la revista....
leer mas
Tenjo: autorizan la conexión eléctrica del mayor centro de datos del país en medio del fenómeno de El Niño
Tenjo: autorizan la conexión eléctrica del mayor centro de datos del país en medio del fenómeno de El Niño
El centro de datos más grande de Colombia se construye en Tenjo, un municipio agrícola de Cundinamarca: su demanda eléctrica equivaldrá al consumo de cerca de 100.000 hogares. Llega justo cuando el país vuelve a mirar con nervios el fenómeno de El Niño y Bogotá todavía recuerda el año que pasó...
leer mas
La política del cadáver: ¿por qué la extrema derecha necesita un enemigo muerto y exhibido?
La política del cadáver: ¿por qué la extrema derecha necesita un enemigo muerto y exhibido?
En dos actos oficiales, Abelardo de la Espriella apareció junto a los cuerpos de 27 integrantes de grupos armados ilegales muertos en operaciones militares. RAYA habló con la antropóloga Rudy Amanda Hurtado y la filósofa Luciana Cadahia para entender qué produce políticamente esa exhibición:...
leer mas
El exorcismo y los ritos que De la Espriella busca imponer en las universidades públicas 
El exorcismo y los ritos que De la Espriella busca imponer en las universidades públicas 
Mientras el presidente De la Espriella amenaza con enviar a la Policía a los campus universitarios, ante la posibilidad de fuertes protestas, también ha designado a cuatro curas, capellanes y obispos como sus delegados ante los consejos superiores de las universidades públicas. Uno de ellos es su...
leer mas
Premio Nacional de Derechos Humanos 2026: el reto de sobrevivir siendo líder en medio del autoritarismo
Premio Nacional de Derechos Humanos 2026: el reto de sobrevivir siendo líder en medio del autoritarismo
En medio de bombardeos, operaciones militares y discursos que estigmatizan la defensa de la paz y los derechos humanos por parte del gobierno de Abelardo de la Espriella, doce trayectorias muestran la otra cara del país: mujeres, comunidades y organizaciones que, pese a ese escenario, siguen...
leer mas
Agenda anti-woke: la otra guerra de Abelardo de la Espriella contra las minorías
Agenda anti-woke: la otra guerra de Abelardo de la Espriella contra las minorías
El gobierno de Abelardo de la Espriella ya inició la guerra anti-woke que Donald Trump y Javier Milei usaron contra políticas de género, diversidad y antirracismo. En Estados Unidos y Argentina, respectivamente, ese discurso acompañó y justificó recortes a programas de salud, atención a violencias...
leer mas
María Ovidia Palechor y James Flor: dos líderes asesinados en medio del rearme paramilitar y avance de disidencias en Cauca
María Ovidia Palechor y James Flor: dos líderes asesinados en medio del rearme paramilitar y avance de disidencias en Cauca
Doce habitantes de La Pedregosa, un territorio de paz de Cajibío, murieron en abril pasado en el atentado de El Túnel que dejó 21 muertos. En los cuatro meses siguientes, María Ovidia Palechor y James Flor reclamaron protección, reparación, salud, inversión social y garantías para permanecer en el...
leer mas
El Hatillo: la deuda territorial del carbón que Colombia vuelve a exportar
El Hatillo: la deuda territorial del carbón que Colombia vuelve a exportar
El pasado 22 de agosto, la Presidencia presentó la reactivación de las exportaciones de carbón a Israel como una de las primeras decisiones del nuevo Gobierno. Sin embargo, carboneras como Drummond y Prodeco aún están envueltas en controversias jurídicas al no reparar los daños que las comunidades...
leer mas
La batalla cultural del Gobierno De la Espriella ya se libra en el lenguaje para imponer ideología de extrema derecha
La batalla cultural del Gobierno De la Espriella ya se libra en el lenguaje para imponer ideología de extrema derecha
Una directriz de la Regional Huila del ICBF pidió prescindir de la palabra "niñas", al tiempo que la directora nacional de ese instituto, Carolina Restrepo Cañavera, aseguró que de ahora en adelante usarían la palabra "niñez" para referirse a niños y niñas. Entre tanto, Viviane Morales, ministra...
leer mas
Artes para la Paz: ¿por qué importa que continúe un programa que llegó a 800.000 niños y jóvenes?
Artes para la Paz: ¿por qué importa que continúe un programa que llegó a 800.000 niños y jóvenes?
Artes para la Paz llevó formación artística a más de 3.000 instituciones educativas y a cerca de 800.000 personas. En territorios históricamente golpeados por el conflicto, vinculó el arte con la convivencia, el tejido social y la construcción de paz. Su continuidad importa porque permitiría...
leer mas
Juanita Goebertus: “Tanto De La Espriella en Colombia como Fujimori en Perú deberían tener mucho cuidado al seguir la receta ecuatoriana”
Juanita Goebertus: “Tanto De La Espriella en Colombia como Fujimori en Perú deberían tener mucho cuidado al seguir la receta ecuatoriana”
RAYA conversó con Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch (HRW), sobre diversos crímenes denunciados en Ecuador en el marco del acuerdo militar entre Donald Trump y Daniel Noboa. Entre ellos: ejecuciones extrajudiciales, desaparición de pescadores en operaciones...
leer mas
Javier Giraldo, el jesuita que enseñó a leer la violencia en Colombia
Javier Giraldo, el jesuita que enseñó a leer la violencia en Colombia
Durante más de medio siglo, Javier Giraldo recorrió territorios, escuchó a víctimas y construyó archivos para revelar patrones, estructuras de poder y responsabilidades detrás de la violencia. Tras su fallecimiento a los 82 años, RAYA reconstruye su trayectoria con once testimonios, entrevistas y...
leer mas
Gilberto Alzate Avendaño y Abelardo de la Espriella: dos derechas y un mismo fascismo
Gilberto Alzate Avendaño y Abelardo de la Espriella: dos derechas y un mismo fascismo
Después de una derrota política de su sector en el Senado, Abelardo de la Espriella respondió a sus críticos con una frase que atribuyó a Gilberto Alzate Avendaño: las pulgas pueden picar a los leones, pero no detenerlos. La cita permite comparar dos derechas separadas por ocho décadas. Aunque...
leer mas
Ministra Paola Holguín rumbo a la mercantilización de la cultura: la lectura de Laura Quintana
Ministra Paola Holguín rumbo a la mercantilización de la cultura: la lectura de Laura Quintana
La filósofa Laura Quintana analiza la llegada de Paola Holguín al Ministerio de las Culturas y advierte sobre un posible giro hacia una idea homogénea de nación, el favorecimiento de perfiles empresariales y la subordinación de la cultura a los negocios corporativos. Frente a ese pronóstico, el...
leer mas
Abelardo de la Espriella desafía a los países árabes por los Altos del Golán y desata crisis diplomática
Abelardo de la Espriella desafía a los países árabes por los Altos del Golán y desata crisis diplomática
Una meseta a 60 kilómetros de Damasco, que Israel ocupa ilegalmente desde la guerra de 1967, es la razón que podría llevar a un rompimiento de lazos entre Colombia y el mundo árabe. El gobierno de Abelardo de la Espriella decidió reconocer la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán sirio y...
leer mas

¡Tú también párate en la RAYA!
Aporta en nuestra Vaki y ayúdanos a seguir haciendo periodismo independiente, crítico y de calidad.

logo vaki footer