A comienzos de esta semana, las Fuerzas Armadas de Israel interceptaron todos los barcos de una nueva flotilla que buscaba llegar a Gaza con medicamentos y ayuda humanitaria. El asalto de las fuerzas israelíes en aguas internacionales, al oeste de Chipre, fue calificado por Turquía como un acto de piratería. Entre las personas a bordo estaba el reportero que escribió esta historia, quien entrevistó a tres parlamentarios del Frente de Izquierda argentino que condenan la alianza entre el presidente Javier Milei e Israel. Hasta el momento, RAYA desconoce el paradero del periodista y de los miembros de esa delegación.
Por: Ignacio Ladrón de Guevara - A bordo de la flotilla / Especial para Revista RAYA
Lo que queda de la Global Sumud Flotilla va todavía camino a Gaza. Más de 60 barcos con ayuda humanitaria —quedan apenas 10– se trazaron como objetivo romper el bloqueo que Israel ha mantenido por casi dos décadas a la ciudad palestina. Mientras que Javier Milei, presidente de Argentina, visitaba Israel por tercera vez durante su mandato –lo hizo del 19 al 22 de abril–, tres parlamentarios a bordo de la flotilla conversaban con la Revista RAYA en el puerto de Augusta, Sicilia, días antes de ser secuestrados por la marina israelí en aguas internacionales junto a otros 177 civiles. "Nosotros, diputados del Frente de Izquierda, hemos jurado defender la lucha contra el genocidio de Gaza. Es el carácter internacionalista de esta flotilla y de nuestro frente", explicaba Mónica Schlotthauer, que ha servido como diputada nacional y líder sindical ferroviaria, y hoy ya está en la provincia de Buenos Aires tras ser interceptada y deportada.
Celeste Fierro, otra diputada, ha viajado este año en el Romántica, el primero de los 22 barcos en ser abordados por Israel el pasado 30 de abril. La diputada cordobesa ya había estado en la anterior flotilla. "Lo único que ha cambiado es que hoy hay una falsa tregua que ha servido para bajar una movilización que estaba acorralando al sionismo más que nunca en la historia", sostiene. Es también su segunda vez en manos de Israel.
A la conversación con ella, unos días antes de la interceptación, se sumaba Pablo Giachello. También toma mate, se sienta en el otro lado de la cubierta del bote, al otro lado de la ropa recién lavada. En la flotilla son todos iguales, todos tienen que hacer turnos de limpieza, guardia y cocina. Mientras responden a las preguntas, otros activistas pasan por el lado y preguntan dónde hacer la lavandería y la comida. A pocos metros del barco donde viajan dos de los parlamentarios, se amontonan tarros de garbanzos, café molido italiano y leche de soja que luego serán repartidos en cada rincón de la embarcación. Cada metro cuadrado es importante, ya que pasarán varios días juntos en alta mar en un espacio muy pequeño.
Hablan desde el puerto de Sicilia (Italia), el último puerto en el que Pablo, Mónica y Cele hablarían antes de ser interceptados. Perderían todo en la interceptación ilegal de Israel en aguas internacionales: la ropa, el mate y el barco. Se les nota cansados pero optimistas; han estado las últimas noches turnándose para vigilar un eventual ataque de drones, pero a su llegada se han animado gritando junto a otros sudamericanos: "El pueblo unido jamás será vencido", una de las consignas más repetidas entre los miembros de habla hispana. "Nosotros decimos 'no en nuestro nombre' a las políticas progenocidas y prosionistas de Milei", sentencia Cele Fierro. La diputada equipara el genocidio de Israel en Palestina con "el genocidio de la dictadura argentina a la oposición política y el genocidio del Estado argentino a los pueblos indígenas".
Los tres políticos son parte de una minoría electoral en Argentina, el Frente de Izquierda y de Trabajadores - Unidad. Su coalición obtuvo un 2,69 % en la última elección presidencial. Sin embargo, son la única fuerza que se declara abiertamente en contra de las políticas de Israel. "Argentina tiene lazos de mucho tiempo con Israel; el peronismo ya había firmado acuerdos con empresas como Merkorot", explica Fierro, que asumirá como diputada nacional este año por el sistema de rotación que mantiene su partido.
Todos mencionan a esta empresa israelí: Merkorot. La compañía está denunciada por organizaciones de derechos humanos y por las Naciones Unidas por distribuir de manera desigual el agua entre colonos israelíes y la población palestina, muchas veces cobrando tarifas diferenciadas en las que un palestino promedio recibe menos agua que un asentado.
Merkorot ya tiene acuerdos con 12 provincias de Argentina y uno con Buenos Aires para asesorar en la centralización y control del agua. Acuerdos que, según la campaña 'Fuera Merkorot', podrían estar ligados a proyectos extractivistas en las provincias de los Andes y a la privatización del agua en la capital.
El acuerdo entre la empresa estatal del agua de Israel, Merkorot, y las provincias argentinas viene de antes de Milei. Pablo Giachello, diputado provincial en Buenos Aires, recuerda que Eduardo "Wado" de Pedro, el ministro del Interior del último presidente peronista, Alberto Fernández, fue el que encabezó en 2022 la delegación que fue a Israel a cerrar el acuerdo con la empresa acusada del apartheid hídrico.
A esa empresa se suman casos como el de Peter Thiel. "A Argentina se fue a instalar el magnate de las tecnologías de las masacres, que abastece de drones a Israel", acusa la diputada Schlotthauer. Se compró una mansión de 12 millones de dólares. Israel tiene mucha influencia en la comunidad judía argentina y un intenso intercambio de civiles. "Por ejemplo, en los tiempos de crisis económica, Israel ofrece un viaje de un mes gratis a los asentamientos y les promete un sueldo y una vivienda en la Palestina ocupada para que se vayan a vivir como colonos, que para un país con crisis económica parece algo tentador", agrega Giachello. Más de 100.000 viven en Israel, según lo ha confirmado el embajador argentino, Axel Wahnish.
Argentina tiene la comunidad judía más grande de América Latina. El país ha sufrido también uno de los mayores atentados antisemitas de la historia, el atentado contra la Asociación Mutual Israelita Argentina en 1994. Según la justicia argentina, este ataque fue ejecutado por Hezbolá por órdenes de Irán. Esto ha marcado su política exterior respecto a Israel de las últimas tres décadas. Y, más recientemente, se ha visto al presidente Milei llorar frente al Muro de los Lamentos, decir que no se convierte al judaísmo porque tiene que trabajar los sábados, y, en dos años, visitar Israel tres veces, más que ningún otro presidente de la historia del país. "Representan una alianza con el capitalismo que está dispuesto a romper el statu quo, que quiere ir a más", explica Schlotthauer.
El 24 de marzo pasado, la Argentina conmemoró los 50 años del genocidio de la dictadura argentina, en la que se incluyeron las banderas de la causa palestina. Para Cele Fierro está claro: "Los gobiernos apoyan a Israel, pero la gente no. Los gobiernos priorizan los negocios. Por ejemplo, el genocidio está denunciado por la Unión Europea, pero aun así rechazan romper los acuerdos comerciales que tiene con Israel, país que está 'bancado por las corporaciones'", dice.
En lo político, en lo personal y en lo económico, el Ejecutivo parece estar más cerca que nunca de Israel. A esto se suma el poder judicial, que lleva una causa contra Vanina Biasi, legisladora de la Ciudad de Buenos Aires, por dos tuits en los que equiparaba a Israel con la Alemania nazi. El más alto tribunal defendió la elevación a juicio. "¡Vos fijate! —exclama Pablo—, la Corte Suprema de la Nación".
La revista RAYA también ha consultado por teléfono a la diputada acusada: "Lo que está ocurriendo es que esta causa política la están tramitando en los juzgados federales, que son los que más digita [con más influencia de] el sionismo en la Argentina". Acusa que su caso fue visto por jueces que están relacionados con la DAIA, la asociación de Israel en Argentina. "[Daniel] Rafecas, [Mariano] Borinsky, [Mariano] Llorens y [Leopoldo] Bruglia, jueces argentinos, todos se pronunciaron con lo que la DAIA quería", dice. "Borinsky se pide licencia con goce para irse a jugar tenis a Israel. Rafecas es anfitrión de las actividades de la DAIA, y todos siguieron en la causa sin recusarse".
Para detener el genocidio en Israel, la diputada Mónica Schlotthauer vuelve a sus raíces sindicales. "La flotilla puede hacer una parte, pero se necesitan los trabajadores portuarios que hagan, digamos, piquetes marítimos [bloqueos] para hacer lo que no hacen los gobiernos: no permitir que salgan los buques que llevan armas a Israel. Ya se han hecho estudios de dónde salen los F-35. Los sindicatos deberían tener la misma voluntad política para hacer la trazabilidad".
Los barcos de la flotilla esperan en la ciudad turca de Marmaris para salir esta semana en un nuevo intento de navegación hacia Gaza por el Mediterráneo oriental. La organización ha logrado recuperar una nave abandonada por Israel en altamar y sumar una veintena de embarcaciones que ya estaban previstas para incorporarse desde Grecia y Turquía. Incluso personas interceptadas durante el abordaje, como la tripulación de los barcos en los que viajaban los diputados Schlotthauer, Giachello y Fierro, continúan en otros barcos rumbo a Gaza
