Una investigación en Francia identificó una red de perfiles falsos que difundió acusaciones y propaganda contra candidatos políticos y gobiernos críticos del genocidio israelí en Gaza. Detrás aparecen empresas y antiguos integrantes de los servicios de inteligencia de Israel, vinculados a una industria privada que vende espionaje, campañas digitales e intervención política. Los antecedentes de BlackCore, Black Cube y Team Jorge muestran un negocio global que, con pruebas técnicas y no sólo con denuncias, muestra lo que habría ocurrido durante las recientes elecciones presidenciales en Colombia.
Por: Juan Sebastián Lozano
En marzo de 2026, candidatos de La France Insoumise (LFI) fueron blanco de campañas de difamación en las elecciones municipales francesas: en Marsella, una bloguera ficticia acusó de violación al candidato Sébastien Delogu; en Toulouse, François Piquemal sufrió un ataque similar, al igual que el candidato en Roubaix. Paralelamente, en Escocia se detectaron ataques digitales coordinados contra el primer ministro John Swinney —quien había llamado a Gaza "catástrofe humanitaria provocada por el hombre"—, y en Nueva York hubo operaciones digitales dirigidas a incidir en la elección municipal ganada por Zohran Mamdani, primer alcalde musulmán de la ciudad y crítico declarado del genocidio en Gaza. En todos los casos, las huellas digitales condujeron a una misma infraestructura de operaciones de influencia vinculada con la firma BlackCore. Para entender de dónde viene esa capacidad, hay que mirar antes a Gaza.
El ecosistema israelí de inteligencia artificial: de la guerra en Gaza al mercado global
Israel es hoy uno de los ecosistemas tecnológicos más avanzados del planeta. Una de las fuentes de ese liderazgo es la Unidad 8200, la división de inteligencia de señales de las Fuerzas de Defensa de Israel, descrita por Peter Roberts, entonces director de Ciencias Militares del Instituto Real de Servicios Unidos de Gran Bretaña (RUSI), como "probablemente la agencia de inteligencia técnica más importante del mundo y comparable a la NSA en todo excepto en escala".
La Unidad 8200 recluta a jóvenes con altos perfiles científicos y tecnológicos del país a los 18 años, los entrena en codificación, hacking y análisis de datos masivos, y los lanza al mercado civil con una red de contactos que funciona como un acelerador de startups integrado al aparato militar. Sus egresados fundaron empresas como Wiz —adquirida por Google en marzo de 2026 por 32.000 millones de dólares, la mayor compra en la historia de la compañía— y CyberArk —absorbida por Palo Alto Networks por 25.000 millones en febrero de 2026—. El Wall Street Journal calculó en agosto de 2024 que solo las empresas cotizadas en bolsas estadounidenses fundadas por veteranos de la Unidad 8200 sumaban una capitalización de mercado de unos 160.000 millones de dólares.
Esa capacidad no se ha mantenido en el plano civil. En Gaza, el ejército israelí desplegó desde el 7 de octubre de 2023 sistemas de inteligencia artificial desarrollados en ese entorno militar. Una investigación de +972 Magazine y Local Call, basada en testimonios de seis oficiales israelíes, reveló tres herramientas: "The Gospel", que identifica automáticamente blancos de infraestructura a partir de imágenes satelitales; "Lavender", que llegó a marcar hasta 37.000 palestinos como blancos potenciales de eliminación física a un ritmo superior al doble del registrado en el conflicto de 2021; y "Where Is Daddy?", diseñado para rastrear a esos blancos cuando se encontraban en sus casas con sus familias. Los soldados llegaron a tratar las recomendaciones de la máquina "como si fuera una decisión humana", con apenas 20 segundos de revisión por blanco. El secretario general de la ONU, António Guterres, dijo estar "profundamente preocupado" por ese uso de inteligencia artificial y advirtió que diluye la cadena de responsabilidades. La tasa de error interna atribuida por las fuentes militares a Lavender rondaba el 10%: varios miles de personas pudieron haber sido identificadas erróneamente.
Esta infraestructura descansa también sobre acuerdos con las grandes corporaciones de Silicon Valley. En 2021, Google y Amazon firmaron con el gobierno israelí el Proyecto Nimbus, valorado en 1.200 millones de dólares, para proveer computación en la nube e inteligencia artificial al gobierno y al ejército. Una investigación de +972 Magazine, Local Call y The Guardian, basada en documentos filtrados del Ministerio de Finanzas israelí, reveló que el contrato incluía dos cláusulas extraordinarias: una prohibía a las empresas restringir el uso de sus productos por parte de Israel aunque las autoridades israelíes violaran sus propios términos de servicio; la otra las obligaba a notificar secretamente a Israel si un tribunal extranjero ordenaba entregar sus datos. Israel negoció, en términos llanos, mecanismos para anticiparse a investigaciones judiciales internacionales. Las protestas internas en Google derivaron en 2024 en el despido de más de 50 empleados. Un análisis de Drop Site News documentó que casi la mitad de las adquisiciones de Palo Alto Networks en la última década involucran empresas de veteranos de inteligencia israelí.
El expediente BlackCore
La investigación conjunta de Haaretz y Libération, publicada el 18 de mayo, rastreó el andamiaje digital de la firma BlackCore hasta una red de empresas en Tel Aviv: Galacticos —constituida en 2022 como Pagecorn Ltd., rebautizada Mycelium Intelligence Networks en 2023 y finalmente Galacticos en 2024— y su firma hermana SNI (Strategic Network Intelligence), registrada en la misma dirección de Tel Aviv. La investigación encontró conexiones con exfuncionarios de la Unidad 8200 y con Yigal Unna, exjefe de la Dirección Nacional Cibernética de Israel, quien admitió haber sido contactado para un proyecto de "inteligencia de fuentes abiertas" pero dijo haber declinado. Los empresarios vinculados negaron todo conocimiento de BlackCore. Menos de dos horas después de que se les pidiera respuesta, toda la infraestructura digital de la firma fue desconectada.
Según su propia publicidad antes de desaparecer, BlackCore se describía como una firma "de élite en influencia, ciberseguridad y tecnología construida para la era moderna de la guerra de información" y ofrecía desplegar 1.600 avatares falsos para infiltrar grupos de Facebook, manipular tendencias y sesgar encuestas en redes sociales. Haaretz no encontró ningún registro legal de "BlackCore" en ningún país: el sitio web se había registrado anónimamente en agosto de 2025. Las investigaciones también revelaron que BlackCore había creado una organización de fachada llamada "Sadaqah Palestine", presentada como ONG humanitaria pro-palestina, para infiltrarse en esos círculos, recopilar datos de usuarios y luego volcar esa infraestructura contra candidatos respaldados por parte de esas comunidades.
El 11 de junio, Viginum —el servicio estatal francés creado en 2021 para detectar interferencia digital extranjera— bautizó formalmente la operación como "Rokh Solis" durante una rueda de prensa junto al primer ministro Sébastien Lecornu. Su director, Marc-Antoine Brillant, confirmó operaciones en Angola, Togo, Escocia y Nueva York. En Escocia, Viginum detectó al menos 256 cuentas vinculadas a BlackCore que generaron unos 1.400 mensajes contra Swinney y el Partido Nacional Escocés. La infraestructura técnica estaba deliberadamente distribuida en cuatro jurisdicciones —Reino Unido, Alemania, Finlandia y Lituania— para fragmentar la competencia legal. La fiscalía de París abrió una investigación penal por posibles delitos de espionaje, fraude y manipulación del voto.
Brillant fue explícito: "nuestras investigaciones no permitieron identificar al patrocinador o patrocinadores detrás de esta interferencia". El vínculo con empresas israelíes y exmilitares de inteligencia está documentado; la prueba de que el Estado de Israel ordenó la operación, no. Israel respondió que su país "no tiene, por supuesto, ninguna intención de interferir en el proceso político francés".
Un patrón, no un caso aislado
BlackCore no es el único nombre en este expediente. Black Cube —firma distinta, fundada por veteranos de inteligencia israelí y con dos exdirectores del Mosad en su consejo asesor— intervino en Eslovenia antes de las elecciones de marzo de 2026, desplegando grabaciones secretas para desacreditar al gobierno de Robert Golob, quien había reconocido el Estado de Palestina y evaluaba respaldar la demanda de Sudáfrica contra Israel por genocidio ante la CIJ. Golob ganó el voto popular por un margen estrecho pero no logró formar gobierno; Janša, aliado de Netanyahu, terminó siendo primer ministro.
En 2023, el consorcio Forbidden Stories, junto a Haaretz y otros 28 medios, expuso a Team Jorge, una operación israelí cuyo fundador, Tal Hanan, se jactó ante periodistas encubiertos de haber intervenido en al menos 33 países, con éxito en 27 —para clientes de diverso signo político en África, Europa y América Latina—.
El patrón más reciente muestra una coincidencia política relevante: en Marsella, Escocia, Nueva York y Eslovenia, los blancos compartían una postura crítica hacia la ofensiva en Gaza. Existe un mercado privado israelí de interferencia electoral asistida por inteligencia artificial y varias de sus operaciones recientes documentadas se han dirigido contra dirigentes, candidatos y gobiernos que han denunciado la ofensiva israelí o respaldado la causa palestina.
Colombia: una denuncia sin evidencia técnica pública, pero con antecedentes que exigen investigación
El 21 de junio, día de la segunda vuelta presidencial colombiana, el ultraderechista Abelardo de la Espriella obtuvo el 49,66% de los votos frente al 48,70% del izquierdista Iván Cepeda —250.000 votos de diferencia sobre más de 26 millones de sufragios—. Ese mismo día, Petro denunció en X la existencia de indicios de un cambio en las IP de servidores de la Registraduría: "el software fue comprometido y otros escribieron datos para colegios electorales. La única entidad en el mundo capaz de hacer eso es el Estado de Israel." Días después precisó que, según su denuncia, la empresa responsable sería "Black Cube, compañía privada de inteligencia israelí", con apoyo interno desde "las oficinas de los hermanos Bautista", en referencia a Fernando y Camilo Bautista Palacio, quienes dirigen Thomas Greg & Sons, la firma que gestiona parte de la infraestructura tecnológica y logística del proceso electoral colombiano.
Esa denuncia no cuenta, hasta la fecha, con una cadena de evidencia técnica pública equivalente a la que reunió Viginum en Francia. Las misiones internacionales de observación no reportaron evidencias de una alteración general del resultado y reconocieron la validez del proceso, aunque debe precisarse qué observaciones o reparos formularon. Petro confirmó la entrega del poder al término de su mandato, aunque reiteró que no reconoce la legitimidad del presidente electo.
El contexto, sin embargo, hace que la denuncia merezca una investigación técnica independiente. Colombia rompió relaciones con Israel el 1 de mayo de 2024, cuando Petro denunció genocidio en Gaza. Un año y medio después, en octubre de 2025, expulsó a los últimos funcionarios israelíes tras la retención de las activistas colombianas Manuela Bedoya y Luna Valentina Barreto en la flotilla humanitaria Global Sumud, interceptada por la marina israelí. El país suspendió las exportaciones de carbón a Israel y la compra de armamento, rompiendo una relación que históricamente incluyó cooperación militar y de inteligencia.
De la Espriella, quien en noviembre de 2025 se había reunido con el canciller israelí Gideon Sa'ar y prometido trasladar la embajada a Jerusalén, anunció el restablecimiento de relaciones apenas conocido el resultado. Netanyahu respondió con la frase "Los amigos de Israel siguen ganando. ¡Vivan los Acuerdos de Isaac!" antes del conteo oficial; Sa'ar invitó al presidente electo a visitar Jerusalén "muy pronto". Petro respondió en X: "Apoyar genocidas lleva a aceptar el genocidio. Aceptar un genocidio lleva a aceptar que se repitan en cualquier parte del mundo".
Una comisión internacional independiente de investigación de la ONU concluyó que Israel cometió actos constitutivos de genocidio en Gaza. Por su parte, la Corte Penal Internacional emitió una orden de arresto contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y de lesa humanidad. Se trata de decisiones distintas, adoptadas por organismos con competencias diferentes.
No hay prueba técnica pública que demuestre que la elección colombiana haya sido alterada digitalmente. Pero Colombia comparte elementos políticos con varios de los escenarios examinados en este artículo: un presidente que rompió relaciones con Israel por genocidio pierde la elección frente a un candidato que de inmediato promete restaurarlas "como nunca antes" y recibe la felicitación de Netanyahu antes del conteo oficial. Que ese mercado exista, esté documentado y haya intervenido recientemente contra dirigentes críticos de Israel es razón suficiente para que la sospecha sobre Colombia —aunque no esté probada— sea investigada mediante evidencia técnica verificable y acceso público a los contratos, servidores, registros digitales y proveedores involucrados en el proceso electoral.
