La Revista RAYA revela los testimonios de otras cuatro periodistas que sitúan entre 2006 y 2013 episodios de acoso sexual y laboral atribuidos al presentador Rafael María Poveda Mendoza. Las mujeres relatan intentos de besos y tocamientos sin consentimiento, arrinconamientos e insinuaciones mediados por el ofrecimiento de oportunidades profesionales o en contextos laborales. Con estos ya serían seis mujeres periodistas las que lo acusan en medio de una campaña de desprestigio contra quienes han denunciado a las llamadas “vacas sagradas” de la prensa colombiana. RAYA buscó a Poveda para conocer su versión sobre estos testimonios, pero al cierre de este reportaje no había respondido.
Por: Tatiana Portella
La Revista RAYA revela los testimonios de cuatro periodistas, distintas a las dos mujeres que el pasado 31 de julio denunciaron por acoso sexual a Rafael María Poveda Mendoza, un reconocido periodista, productor, director y realizador de televisión colombiano por más de 40 años, actualmente director y presentador del programa Testigo Directo. De esa manera, Poveda llegaría a seis casos de mujeres que lo han señalado en el último mes de haber usado en algunos momentos su poder y su fama dentro de la farándula, con el fin, presuntamente, de tocarlas, intentarlas besar o hacerles ofrecimientos que, en algunos casos, pusieron de por medio el trabajo cuando trabajaban para sus proyectos o empresas. El caso toma mayor relevancia, pues posterior a las primeras denuncias se desató una ola de apoyos para Poveda y de ataques para las mujeres periodistas que se atrevieron a hablar por primera vez.
Entonces se desempeñaba como corresponsal de uno de los canales de televisión más grandes del país; al mismo tiempo, realizaba colaboraciones independientes (freelance) como en el programa Al Rojo Vivo, de Telemundo, cadena estadounidense de la cual Poveda era corresponsal en Colombia. La relación era estrictamente profesional, hasta un día que el presentador estuvo de visita en la ciudad donde ella trabaja y la citó a uno de los hoteles que él frecuentaba. Según su relato, el pretexto era coordinar temas de trabajo al calor de un café. Al llamar desde el lobby, Poveda le pidió que subiera un momento a su habitación porque, según manifestó, “estaba embolatado".
"Cuando subí me saludó muy amablemente. No recuerdo si fue de inmediato, pero se me lanzó a darme un beso [...] Fue muy rudo porque él es un hombre alto, grueso, fuerte. Yo empecé a patalear, a mover la cara, a no dejarme besar y a quererlo empujar. No sé en qué momento reaccionó y se levantó, seguramente en medio de mis gritos y de mi rechazo. Me paré y me fui", relata con crudeza. El episodio marcó el fin de su vínculo laboral. Durante meses prefirió esquivar las llamadas de la productora de Poveda que de manera insistentemente la buscaba para la producción de reportajes que Poveda buscaba realizar.
La revictimización y el remordimiento, admite hoy, la paralizaron: "Por mucho tiempo sentí rabia conmigo misma por no haber contado. Me molesta pensar que si digo 'me fui a una habitación con un tipo', la gente piense: ¿cómo se te ocurre?. Fue más un tema de creer que había sido mi responsabilidad y mi culpa", relata. El choque emocional volvió a repetirse hace dos años, cuando se lo cruzó en la Feria del Libro y tuvo que dar la vuelta para evitar mirarlo a la cara: "Mi cuerpo entró en angustia".
Otra de las mujeres que rompen su silencio es Paola Beltrán*. En 2009, cuando tenía 21 años, a mitad de su carrera, ingresó como practicante a la productora de Poveda, que realizaba el programa Testigo Directo. La oportunidad se dio gracias a una relación de cercanía entre un amigo suyo y el presentador. Una de sus funciones era transcribir las entrevistas del programa. En una esas ocasiones, mientras revisaban en la oficina del tercer piso una grabación sobre un exintegrante de las FARC, Poveda se levantó de su escritorio y la abrazó a la fuerza: "Con su brazo izquierdo me movió la cabeza intentando besarme mientras me sostenía contra su cuerpo. Con la mano derecha comenzó a tocar mis senos y mis glúteos. Me decía en repetidas ocasiones: 'Déjese si quiere llegar lejos'". Logró zafarse y confrontarlo: “Le exigí respeto y su respuesta fue: "Usted no sirve para ser periodista". Paola se dirigió al segundo piso, donde funcionaba la oficina de recursos humanos y administración, dirigida en ese momento por la entonces esposa de Poveda. Le relató lo ocurrido, presentó su denuncia y le dijo: "usted está con un asqueroso". Con tres meses como practicante, Paola asegura que el episodio la llevó a abandonar el periodismo.
El tercer testimonio es el de Natalia Borrego. Según su relato, durante años enfrentó hostigamientos de Poveda en una relación laboral jerárquica: "Su oficina era una especie de altillo; allí nos mandaba a llamar: 'Nenita, ¿cómo vas?, ¿todavía tienes novio?'. Yo le decía, nerviosa y completamente congelada, que no. Ahí continuaba: 'Bueno, por lo menos dame un piquito, aunque sea esquinero'. Le repetía que no, pero él insistía: 'Entonces un piquito en la puntica de la nariz, confía en mí', y me lo daba sin mi consentimiento", cuenta. Natalia conoció a Poveda cuando aún era estudiante: “Una compañera de la universidad me comentó sobre los talleres que él realizaba y, muy entusiasmada, decidí inscribirme”, relata. Tras realizar la capacitación, ingresó a la empresa como practicante y, al cumplir su periodo de prácticas, fue contratada formalmente por la productora en el año 2013.
El malestar era compartido en las salas de redacción. Recuerda el "estrés y asco" al regresar a su puesto de trabajo con la saliva de Poveda en su rostro. Natalia cuenta cómo en varias ocasiones el presentador la arrinconaba contra la pared para intentar besarla, incluso, dice que varias comunicadoras optaban por esconderse en los cubículos de edición cuando sabían que el presentador llegaba a la sede. Esos episodios, dice, también afectaron su proyección profesional. Poveda le ofrecía llevarla a su casa o sumarla al equipo de crónicas de Testigo Directo: "Tienes potencial, vente a trabajar aquí", recuerda lo que le decía. Natalia rechazó esas ofertas: "Me daba miedo tener que verlo más seguido, que mi trabajo dependiera directamente de su aprobación y que usara ese poder como chantaje", dice. El detonante para que hiciera pública su denuncia fue la llamada reciente de una persona muy cercana a Poveda, quien le pidió que dejara comentarios de respaldo al periodista en los videos de las víctimas publicadas en redes sociales. Según Natalia, le pidió que escribiera “que Poveda estaba destrozado” y que necesitaba el apoyo de quienes habían trabajado con él, “aún teniendo pleno conocimiento de que yo había pasado por situaciones similares a las descritas por esas mujeres en esos videos. Entonces decidí romper el silencio, no solo por mí, sino por todas las que no se atreven y por las que vienen detrás. Ojalá, de ahora en adelante muchas más tengan la valentía de denunciar para que comience el verdadero 'Más allá del silencio' –el podcast producido por Rafael Poveda– y él deje de actuar y posar como si fuera la víctima de algo que él solo ocasionó", sostiene.
El cuarto testimonio que denuncia acoso sexual contra Poveda en este reportaje es Katherine*, quien recién comenzaba su carrera como periodista cuando conoció a Poveda durante un taller de presentación que dictaba él en la sede de su productora en Bogotá. El curso, que duró cerca de un mes, transcurrió con total normalidad. Sin embargo, Katherine relata que, una vez culminado el taller, una persona del equipo de la productora la contactó vía telefónica para citarla a una reunión laboral en la carrera 15 # 31B-33, misma sede donde se desarrollan los talleres. “Cuando llegué a la productora me pidieron ir hasta su oficina. Allí me aseguró que podrían venir buenos proyectos para mí y me ofreció traerme regalos y ropa de Miami. Continuó con esta propuesta preguntándome cuánto calzaba y qué talla era de blusa” relata. Según su relato, ante la extrañeza que le produjo el tono no profesional de la oferta, intentó marcar distancia: "Cuando me puse de pie, me acorraló contra la pared y se lanzó a darme un beso. Lo esquivé, me salí por debajo de su brazo, le dije gracias y salí de ahí llorando". Tiempo después, cuando Poveda asumió la dirección de Cablenoticias, volvieron a coincidir en el mismo espacio físico donde, según ella, el comportamiento acosador del director hacia las mujeres era un secreto a voces.
A pesar de estar en el mismo lugar de trabajo, Katherine señala que Poveda jamás volvió a intentar hacerle o insinuarle algo. “Nunca más tuve que trabajar cerca de él, yo tenía un turno que impedía que tuviéramos cercanía en el canal”. Hoy, decidió hablar tras ver lo que otras mujeres tuvieron que vivir y luego de confirmar que no era la única que había vivido esos episodios con Poveda. “Además, al ver el video de Poveda mostrándose como una víctima me pareció un descaro absoluto. Es hora de que todos y todas conozcan su verdadero rostro», sostuvo.
Tras las denuncias llegaron las amenazas
Los cuatro testimonios revelados hoy por RAYA se conocen luego de que el 30 de julio pasado, Yo Te Creo Colega y Brava News publicaran los dos primeros que alcanzaron amplia difusión pública. Una periodista, que pidió reserva de su identidad, relató tocamientos sin consentimiento en un contexto laboral, mientras la segunda, Sofía Vela Mejía, con nombre propio y defrente denunció ante la Fiscalía un presunto abuso sexual que, según su relato, ocurrió en 2019 después de asistir a un curso de presentación impartido por Poveda.
Después de esas denuncias, la discusión dejó de concentrarse únicamente en los hechos denunciados. Mónica Rodríguez, Juanita Gómez, Catalina Botero, Paula Bolívar y Laura Palomino, periodistas vinculadas a Yo Te Creo Colega y Brava News, comenzaron a recibir amenazas de muerte, mensajes misóginos e intimidaciones dirigidas también contra sus familiares. La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) rechazó públicamente los ataques y pidió medidas de protección; Reporteros Sin Fronteras (RSF) también documentó las amenazas y reclamó a las autoridades garantías para que las cuatro periodistas pudieran continuar su trabajo investigativo.
La ofensiva de Poveda no se limitó a sus redes sociales. Graciela Torres, conocida como “La Negra Candela”, difundió mensajes en su defensa y cuestionó públicamente a una de las periodistas que investigaba las denuncias. Poveda también contrató al reconocido abogado penalista Jaime Lombana y en paralelo publicó el audio de una llamada con Gómez, Rodríguez y Palomino y sostuvo que no se le había permitido defenderse. Esa intervención se refería a los dos casos publicados el 30 de julio y que investigaban estas tres periodistas; no se refiere a los cuatro testimonios nuevos que revela RAYA.
Ese clima de descrédito coincidió con la audiencia de imputación por acoso sexual contra Jorge Alfredo Vargas, ex presentador de Noticias Caracol, realizada el 4 de agosto pasado. Dos días después, “La negra Candela” publicó en Instagram un video en el que expuso con nombre, apellido y fotografía a las cuatro periodistas vinculadas al caso, pese a que todas habían buscado proteger su identidad. RAYA había documentado desde abril de este año que las denuncias contra Vargas y Ricardo Orrego no surgieron de un hecho aislado: el acta de inspección del Ministerio del Trabajo registró antecedentes conocidos por Caracol desde 2021 y 15 quejas adicionales que no habían sido tramitadas.
Estos episodios forman parte del #MeToo que desde marzo ha sacudido al periodismo colombiano. Yo Te Creo Colega había recibido más de 260 testimonios de periodistas, practicantes y trabajadoras de medios. RAYA ha documentado cómo estas denuncias emergen en redacciones atravesadas por jerarquías laborales, contratos precarios y figuras consolidadas con capacidad para incidir en oportunidades profesionales. En ese contexto, las amenazas, la exposición y el descrédito no recaen solo sobre quienes ya hablaron: también pueden funcionar como una advertencia para otras mujeres que han pensado denunciar.
La Revista RAYA contactó a Rafael Poveda para conocer su versión sobre los testimonios de las cuatro periodistas. Primero fue contactado vía telefónica, pero no quiso acceder a las preguntas y solicitó las preguntas por escrito. Estas fueron enviadas, pero al cierre de esta edición el presentador no había enviado respuestas.
*Nota de la redacción: Para proteger la integridad de las periodistas que denunciaron ante Revista RAYA las identidades han sido reservadas y sustituidas por seudónimos.
