Edilson Huérfano habló con RAYA sobre su trayectoria como líder social, docente y defensor de derechos humanos, explicó su versión sobre las visitas y talleres que realizó en el Sur de Bolívar y aclaró aspectos relacionados con las menciones sobre él en una investigación anterior de la revista. También se refirió a su reciente viaje a Irán, a la Paz Total y a sus preocupaciones frente al nuevo rumbo político del país.
Por: Camilo Alzate González
Edilson Huérfano, líder social con una larga trayectoria en comunidades marginales, ve con preocupación medidas del nuevo gobierno como la flexibilización del porte de armas y lo que considera el abandono de las mesas de paz que, en su opinión, han permitido desescalar la violencia pese a las falencias que identifica en la política de Paz Total del gobierno anterior.
“Otty Patiño dañó el proceso de paz”, opinó Huérfano: “Yo viajé cuatro meses a hacer pedagogía al Sur de Bolívar para la campaña Petro Presidente, estuvimos con varios periodistas que son afines al progresismo, y llegamos haciendo pedagogía por la paz: ¿por qué eran importantes los diálogos? ¿Por qué era importante una oportunidad para el país de tener un gobierno progresista?”
Huérfano había sido mencionado en un artículo del 2024 de la Revista RAYA sobre la estrategia de cooptación política que el Clan del Golfo desarrollaba en comunidades del Sur de Bolívar. Aseguró que su rol en la región no tuvo nada que ver con actores criminales ni con el Clan del Golfo, sino con capacitaciones a líderes sociales mientras defendía públicamente las iniciativas de paz del presidente Petro. Huérfano agregó que por estas posturas ha sido señalado y perseguido por “la derecha radical y recalcitrante del país”.
“Estamos en un país donde ahora la derecha cogió el poder y se nos metió el sionismo”, aseguró. Recordó que su labor humanitaria es de vieja data y que participó en el movimiento Colombianos y Colombianas por la Paz, junto a la fallecida senadora Piedad Córdoba, y trabajó con monseñor Darío Monsalve, antiguo arzobispo de Cali, famoso por su defensa de los diálogos de paz con el Ejército de Liberación Nacional.
RAYA: ¿Cómo ha sido su trayectoria como líder social, docente y defensor de derechos humanos?
Edilson Huérfano: Yo vengo de una formación social y comunitaria. Desde los 14 años trabajé en la calle del Cartucho, en Bogotá, atendiendo a habitantes de calle. Esa fue mi primera experiencia, pero de muchacho estuve como pionerito en la JUCO. De hecho, las reuniones se hacían en el barrio Nuevo Chile con un señor de la junta de apellido Romero, que ya murió. Después me trasladé a Cali y me ordené como sacerdote ortodoxo, pero por participar de los paros, en contra de Iván Duque me iban a expulsar. Al final me encaminé con la Iglesia Anglicana de Oxford, una iglesia más humanista. Me dediqué a trabajar con los compañeros indígenas de la zona norte del Cauca. De hecho, hice trabajo por el SÍ en el proceso de paz entre Juan Manuel Santos y las antiguas FARC. luego nos invitaron a trabajar en el Movimiento Comunal del Catatumbo, en la zona de San Calixto, TIbú y La Gabarra. Me vinculé al movimiento haciendo parte de la guardia campesina y empecé a capacitarlos en derechos humanos, juntas de acción comunal y liderazgo.
RAYA: ¿Por qué llegó al Sur de Bolívar y en qué circunstancias?
Edilson Huérfano: Yo llego porque hay una concejal del Pacto Histórico, que ahora aspira a la alcaldía de Montecristo. La conocí en un escenario de derechos humanos. Ella me dice que necesitan hacer allá unos talleres de derechos humanos y reforzar el tema del proceso de paz y los diálogos. Le dije que hicieran una invitación formal a la ONG Colombia Visible, pero nosotros no preguntamos quiénes asisten o cómo asisten, porque yo sé que en los territorios donde hay conflicto armado hay de todo.
RAYA: ¿Esa fue la carta de invitación que publicó RAYA?
Edilson Huérfano: Exactamente. Sí esta muchacha que la firmó, que se me olvida el nombre ahora, con un muchacho abogado, ellos son los de las organizaciones allá. Si ellos pertenecían o no a un grupo armado, yo no soy quién para pedir antecedentes penales a nadie. Esa es la realidad. Yo he estado en la zona norte del Cauca dando talleres y a veces me llega gente que es de los grupos armados. ¿Cómo le digo yo al señor que no entre acá si es el territorio de ellos? En ese orden de ideas, se hizo el taller de derechos humanos, se hizo público y se informó al Ejército que íbamos a estar, pero ocurrió un fenómeno: un sector del Ejército no quería dejar hacer el taller porque se filtró la información de que íbamos a hablar de los temas de paz. De hecho yo alcancé a sacar un video diciendo que el Ejército no quería dejar hacer el taller.
RAYA: ¿Qué quiere precisar sobre lo que RAYA publicó acerca de sus visitas al Sur de Bolívar?
Edilson Huérfano: Mis videos son públicos, todos se pueden descargar. Los utilizó JP Hernández, los utilizó el youtuber Estrato Medio, para bien o para mal, todo el mundo los puede descargar. Entonces empezamos a dar los talleres y detrás de esos talleres de derechos humanos se empezó a hablar de la importancia de respaldar al presidente Gustavo Petro en la Paz Total. De hecho, estuvimos en el río Caribona y llegamos a un caserío cerca al río. Estábamos dando los talleres con la periodista María del Pilar Aguilar cuando se presentó una persona y dijo: “¿Ustedes qué están haciendo aquí? ¿Con permiso de quién?” Dijimos que la comunidad nos había invitado y que íbamos a hablar de los diálogos de paz. La tarea en el Sur de Bolívar fue precisamente esa, hacer el taller de derechos humanos pero también, a la par, hablar de la importancia de respaldar al presidente Gustavo Petro. ¿Por qué ustedes colocaron que yo cuestionaba al gobierno Petro y me hicieron ver como si fuera enemigo? Porque yo cuestioné al comisionado de paz Danilo Rueda frente al tema del proceso de paz con las bandas en Buenaventura. Después cuestioné a Otty Patiño porque muchas de las comunidades del país le pidieron que llegara a los territorios, que querían respaldar el proceso de paz, pero él no lo hizo. De hecho, intentó acabar el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia. Yo hago parte de ese Consejo como delegado de las organizaciones religiosas. A raíz de esa publicación de RAYA, los elenos se incomodaron conmigo en el Catatumbo. Me tocó ir a una reunión en otro sector y explicar lo que estaba sucediendo.
RAYA: ¿Cuál fue el propósito principal de sus visitas al Sur de Bolívar?
Edilson Huérfano: Sí. Realmente el tema central de la visita al Sur de Bolívar fue el de las capacitaciones en derechos humanos y el respaldo a la Paz Total de Gustavo Petro.
RAYA: ¿Cómo fue su trabajo comunitario en Petecuy, en Cali?
Edilson Huérfano: Yo adquirí mucha experiencia en el tema de violencia urbana. Llegué al barrio Petecuy a reemplazar a una profesora que habían asesinado por robarle doscientos mil pesos. Nadie quería trabajar allá. Yo hacía mi primer semestre de derecho y una compañera de la universidad me dijo que necesitaban un docente, pero el barrio era extremadamente peligroso. Entonces fui y me encontré con los atracos más verracos y la guerra entre las cuatro bandas que había allá. Un día se metieron al colegio y nos atracaron, se llevaron hasta la lonchera de los niños. Yo conocía el sector del Hueco y a la jefa de ese sector. Ella apadrinaba a los muchachos que no tienen papá ni mamá, los acogía. Yo hablé con ella, le dije que nos habían robado, y generosamente los hizo devolver todo. Muchos de los niños de la invasión de Cinta Larga no tenían dónde estudiar ni los recibían en los colegios solo por ser de la invasión. Así surgió la idea de crear una escuela comunitaria en la caseta comunal. El colegio más grande que tiene Petecuy ahora es el resultado de ese proceso de paz, con una escuela comunitaria y dos amigas empezamos a darles clases los sábados, muchos llegaban con hambre, entonces colocamos también un comedor comunitario.
Los muchachos empezaron a cambiar su forma de vida. Montamos las unidades de bienestar social con aulas de clase, comedores comunitarios y un bus odontológico para atender a la comunidad. Se vincularon el SENA y la Oficina de las Naciones Unidas para la prevención de la droga y el delito. El proceso creció a tal punto que los muchachos dejaron de matarse, se acabaron las fronteras invisibles y se acabó el maltrato de la Policía hacia los jóvenes. Luego la banda de los Misaeles de López se metió en el proceso. Eran una banda muy brava, ellos tenían hasta fusiles. Después se metió la banda de los Saavedra, con Jairito, su cabeza principal. Terminaron montando unidades productivas de desarrollo autosostenible. La gran mayoría de esos muchachos son padres de familia, trabajan en empresas, hay uno que es abogado y otro es presidente del Consejo de Juventudes. Después nos fuimos a Potrerogrande. Yo viví un año y medio en la invasión de Cinta Larga haciendo atención psicosocial. Luego nos fuimos al barrio Antonio Nariño, por petición de unos muchachos de una banda que se llamaba La Cincinco. El proceso se volvió tan grande que de Medellín nos llamaron a contar las experiencias, aunque los verdaderos protagonistas fueron los muchachos. Al final decidieron hacer la película Petecuy.
RAYA: ¿Cuándo nació la ONG Colombia Visible?
Edilson Huérfano: Nosotros participamos en el estallido social del 2021. Ahí es cuando se crea la ONG, es resultado del estallido. Allí hay compañeros que son de la Unidad Nacional de Protección, otros que son desmovilizados de las FARC, hay de las fuerzas militares, de la Policía y tenemos dos que son jueces. Se creó en aras de la defensa de la vida. Por eso se dio también el tema de la Primera Línea Ecuménica durante el estallido, lo que nos costó sudor y sangre porque la derecha se vino en una arremetida durísima. La persecución de la Iglesia Ortodoxa hacia mí fue muy dura, a tal punto que me iban a expulsar. Yo le dije a mis superiores que primero estaban los derechos humanos. Yo vengo formado de la teología de la liberación.
RAYA: ¿Cómo ha sido su relación con Irán y qué significó para usted su reciente viaje?
Edilson Huérfano: Le puedo decir que fui el único colombiano que estuvo allá invitado. La verdad, nunca me ha interesado ir a los Estados Unidos, ni me interesa tener visa. Allá hay gente muy valiosa, pero un país que crea guerra donde no las hay, que bombardea niños, que ataca a Palestina junto al sionismo y a Israel, la verdad no me da preocupación. Mi relación con Irán es de hace muchos años, por la formación académica. De hecho, acabo de firmar para ser profesor honorario en una universidad en Irán. Aproveché para dar conferencias sobre teología de la liberación. Yo fui muy cercano a Alí Jamenei. De hecho, me hizo un obsequio personal y teníamos una cita para vernos el año pasado, antes de su muerte, pero yo no pude viajar. Queríamos analizar el tema de la humanidad y la paz, y un libro suyo, Celda 14, sobre su vida. Tristemente me tocó ir a despedirlo; para mí fue un honor. No me da temor ser señalado. Sé que estoy marcado por viajar allí, pero son riesgos que hay que asumir. Uno no se puede silenciar ante el genocidio, ante los bombardeos como el de la escuela de Minab, donde murieron 170 niñas. Hay que seguir trabajando para que pare el genocidio en Palestina también. El año entrante estoy invitado también a dictar unas clases y hacer la caminata al sitio sagrado del entierro del imán. Mi relación con Irán ha sido pública.
RAYA: ¿Cómo ve el cambio político que vive Colombia?
Edilson Huérfano: El progresismo sí o sí debe hacer un balance interno de qué falló. Sin eso no se va a regenerar el proceso. También debe hacer un balance de qué aportes hacen los cuadros políticos en el Congreso de la República, por qué ese olvido con los territorios, por qué durante cuatro años no fueron a fortalecer el proceso en los territorios. Me preocupa la presencia del sionismo en Colombia. Veo que este país con la narrativa de violencia simbólica y la polarización y la violencia política está creciendo. El triunfo de Abelardo de la Espriella da para hacer también un análisis de qué nos pasó a nosotros en el gobierno: por qué una persona totalmente desconocida políticamente pasa por encima de políticos de trayectoria y gente preparada, economistas y hasta estadistas, y asume la presidencia. Pero también hay que hacer un balance de cuál fue el papel de los Estados Unidos en esa elección. Yo, desde el Consejo Nacional de Paz, Reconciliación y Convivencia, como miembro de las comunidades religiosas, le voy a apostar a que la narrativa sean los diálogos de paz en los territorios, precisamente porque no podemos permitir que el único camino para sacar el país adelante sea la bala. Históricamente se ha demostrado que los procesos de paz con todos estos grupos, incluso con las FARC, disminuyeron la violencia. El medidor son las cifras de muertos y heridos en el Hospital Militar. Yo siempre le pregunto a la gente ¿cuántos soldados heridos ingresaron al hospital en el gobierno Petro y cuántos en los otros gobiernos? Y otro elemento que me tiene muy preocupado es la tenencia de armas en manos de la gente. ¿Q ué va a pasar si la gente sale a protestar? Quién va a contrarrestar esas protestas? Puede ocurrir el fenómeno de Andrés Escobar en Cali, que después de dar plomo salió electo concejal de Cali. Yo he tenido reuniones desde el Consejo Nacional de Paz con el presidente de la Asociación Colombiana de Oficiales Retirados de las Fuerzas Militares (ACORE), para plantearle que el camino no es la confrontación y los bombardeos. Me reuní con Mario Hernández para hablar del país y los empresarios. Creo que hay que esperar qué ocurre con el nuevo gobierno, pero en lo que ya vemos creo que los colombianos tienen que prepararse, no dejarse provocar y ver qué papel juegan los congresistas, no solamente los del Pacto, ya lo vimos con la elección del presidente del Senado: llegó el momento en que el progresismo y el uribismo se unieron. Hay que esperar, pero me preocupa una confrontación en Colombia y una lucha de clases con tanta violencia simbólica. Ya hasta las familias terminaron discutiendo por política.
