Tras el bombardeo de Estados Unidos en Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, el “mundo basado en reglas” se rompió. RAYA entrevistó a Juan Carlos Monedero, politólogo y profesor universitario español, exdirigente de Podemos, y a Pablo Andrés Quintero, politólogo y consultor venezolano. Ambos analizan la doctrina del “hemisferio propio”, el papel de Europa y el uso del discurso del “narcoestado” para legitimar la intervención.
Por: Tatiana Portella
El 3 de enero de 2026 dejó una escena que suele narrarse como un hecho aislado y donde poco cabe la crítica para los medios tradicionales: una operación militar, una captura, una crisis diplomática. Pero el debate de fondo es otro. Para Juan Carlos Monedero y Pablo Andrés Quintero, el episodio revela una mutación del orden internacional: la potencia que diseñó buena parte de las reglas multilaterales hoy actúa como si no la obligaran. En esa transición, América Latina vuelve a ocupar un lugar estratégico: recursos críticos, control territorial, rutas comerciales y disputa con China. Esta entrevista recoge dos lecturas complementarias: la crisis geopolítica que habilita la fuerza y la arquitectura discursiva que busca normalizarla.
RAYA: ¿Lo ocurrido en Venezuela debe leerse como un episodio excepcional o como parte de una estrategia?
Juan Carlos Monedero: “Lo ocurrido en Venezuela debe entenderse dentro de una estrategia más amplia, explicitada en los documentos de Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos. Ahí se dice que el hemisferio occidental pertenece a Estados Unidos”.
RAYA: ¿Qué implica esa idea del “hemisferio propio” para América Latina?
Monedero: “Según esta lógica, Washington asume que los recursos naturales del continente —el petróleo venezolano, las tierras raras— le pertenecen, porque los necesita para sostener su nivel de vida. El conflicto central es el choque con China, cuyo crecimiento exponencial ha desplazado a Estados Unidos dentro del sistema internacional basado en reglas”.
RAYA: Usted habla de un quiebre del orden basado en reglas. ¿Cómo lo describe?
Monedero: “Cuando Estados Unidos ve que cumpliendo las leyes pierde pie, dice: ya no juego. Regresa al Far West, al Oeste sin reglas, donde cree tener derecho a matar, robar tierras y someter a los países limítrofes. Ese mundo sin reglas, históricamente, desemboca en la guerra”.
RAYA: ¿Cuándo se rompe, a su juicio, el esquema de dominación “por reglas” y no por fuerza?
Monedero: “Tras 1991, Estados Unidos construyó un sistema de dominación basado en reglas que le permitía extraer rentas del sur global sin violencia: cooperación, arbitrajes internacionales, organismos financieros. Ese esquema se quiebra con la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999”.
RAYA: ¿Qué caracteriza el cambio de etapa?
Monedero: “Desde entonces se suceden el sabotaje petrolero, los intentos de golpe, las sanciones y la criminalización. Obama llegó a decir que Venezuela era una amenaza extrema para Estados Unidos, una soberana estupidez. Hoy el salto cualitativo es evidente: exterminio en Gaza, asalto a embajadas, bombardeos a infraestructuras estratégicas, secuestro de un presidente en ejercicio. Eso es un acto claro de guerra y solo puede ser tratado bajo la legislación internacional de guerra”.
RAYA: ¿Qué papel juega la Unión Europea ante esta escalada?
Monedero: “La actuación de la Unión Europea frente a Venezuela no solo ha sido pasiva, sino legitimadora de la estrategia de Washington. A mi juicio, Europa protagonizó en 2025 la foto más bochornosa de su historia reciente, comparable al Acuerdo de Múnich de 1938 o a la imagen de las Azores que precedió la invasión a Irak”.
RAYA: Usted cita un episodio como símbolo de esa crisis europea. ¿Cuál?
Monedero: “Ursula von der Leyen se reunió con Donald Trump en un campo de golf privado en Escocia, propiedad del propio Trump, como una señal de desprecio absoluto por la institucionalidad europea. Es la Europa que reconoció a Juan Guaidó, la que sostiene su defensa militar en la OTAN, la que apenas ha balbuceado un documento pidiendo respeto al Derecho Internacional Humanitario mientras Estados Unidos permite el arrasamiento de Gaza y el castigo a jueces del Tribunal Penal Internacional”, sostiene.
RAYA: ¿Qué ocurre, en ese marco, con Francia?
Monedero: “En el caso de Francia, Emmanuel Macron no expresa una política exterior autónoma, sino que confirma la subordinación europea a la agenda de Washington, aunque cuidando las formas ante una opinión pública más crítica que la estadounidense”.
RAYA: ¿Europa intenta marcar distancia con Washington?
Monedero: “Europa intenta marcar pequeñas diferencias simbólicas —como el respaldo a María Corina Machado— sin generar un conflicto serio con Trump. Son afirmaciones igualmente impotentes”.
RAYA: ¿Qué mensaje recibe América Latina de esa postura?
Monedero: “El mensaje hacia América Latina es claro: Europa ha perdido el pie en la región. Cuando reconoce a Guaidó y hace seguidismo a las políticas norteamericanas, renuncia a su autonomía. El mensaje es: están solos”.
RAYA: ¿Qué mensaje recibe América Latina de esa postura?
Monedero: “El mensaje hacia América Latina es claro: Europa ha perdido el pie en la región. Cuando reconoce a Guaidó y hace seguidismo a las políticas norteamericanas, renuncia a su autonomía. El mensaje es: están solos”.
Hasta aquí, Monedero lee el episodio como síntoma de una crisis del orden internacional y de la subordinación europea ante Washington. En la segunda parte de la conversación, Pablo Andrés Quintero pone el foco en otro frente: cómo el lenguaje —“narcoestado”, “Estado fallido”, “crisis humanitaria”— ayuda a preparar el terreno político para el aislamiento y la intervención.
RAYA: Desde una lectura venezolana, ¿qué rol juega el lenguaje en la antesala de la intervención?
Pablo Andrés Quintero: “El lenguaje no es un elemento secundario a la hora de ambientar la intervención, sino una herramienta central en la legitimación de las políticas de intervención, que conlleva además al aislamiento y coerción internacional contra Venezuela”.
RAYA: Cuando habla de “legitimación”, ¿a qué se refiere exactamente? ¿Qué tipo de etiquetas se activan?
Quintero: “Para mí, el uso reiterado de conceptos como ‘narcoestado’, ‘Estado fallido’ o ‘crisis humanitaria’ responde a una construcción discursiva funcional a los intereses de Washington”.
RAYA: ¿Por qué insiste en que términos como “narcoestado” no son neutrales?
Quintero: “Para mí, el uso reiterado de conceptos como ‘narcoestado’, ‘Estado fallido’ o ‘crisis humanitaria’ responde a una construcción discursiva funcional a los intereses de Washington. El discurso de narcoestado es algo relativo. Yo no estoy de acuerdo con llamar narcoestado a Venezuela, porque está demostrado por informes de la OFAC y de Naciones Unidas que Venezuela no es un país productor de cocaína. Por tanto, llamarlo así es una categorización inexacta, inapropiada”.
RAYA: Entonces, ¿qué producen esos rótulos en la práctica?
Quintero: “Más que describir una realidad objetiva, estos rótulos buscan crear condiciones políticas y simbólicas que faciliten la intervención externa”.
Quintero insiste en que ese proceso no se reduce a la disputa por narrativas: implica coerción, aislamiento y objetivos materiales.
RAYA: ¿Qué tipo de intervención se configura a partir de ese marco?
Quintero: “Yo creo que hay un proceso de intervención, de aislamiento venezolano y de apropiación y cooptación de recursos. No es solamente desestabilización política. Está buscando control”.
RAYA: ¿Control de qué, exactamente?
Quintero: “Aunque el petróleo venezolano es un factor relevante, reducir el conflicto únicamente a los recursos naturales resulta insuficiente para comprender lo que realmente está en juego. Estados Unidos tiene una intención de occidentalizar a Venezuela, de incorporarla a su eje de influencia, apartándola de China, de Irán y de Rusia”.
RAYA: ¿Cómo define la lógica con la que actúa Estados Unidos en este escenario?
Quintero: “Actitud de imperio, de influencia, de cooptación, de coerción, de violación del Derecho Internacional Humanitario, donde prevalece la ley del más fuerte. Esa lógica no es nueva, pero hoy se expresa de manera más descarnada y menos contenida por las formas diplomáticas tradicionales”.
RAYA: ¿Qué salida ve posible frente a esa escalada?
Quintero: “El desafío ahora es que se respete el Derecho Internacional Humanitario, la diplomacia y el diálogo. Que los países empiecen a ser tratados sin hostigamiento militar”.
RAYA: ¿Qué debería prevalecer, entonces, en la región?
Quintero: “La salida no puede estar basada en la intimidación ni en la fuerza. Es necesario trabajar en un nivel de diplomacia pacífico, donde prevalezca la paz sobre todas las cosas, pero también el intercambio comercial sin intimidación, respetando la autodeterminación de los pueblos, las leyes internacionales, el marco de Naciones Unidas y los convenios económicos, de protección y de seguridad regional”.
RAYA: ¿Su conclusión sobre lo que anuncia el caso venezolano?
Quintero: “Lo que ocurre con Venezuela no es solo un conflicto nacional ni un episodio aislado, sino una señal de alerta sobre el tipo de orden —o desorden— que se está imponiendo en el sistema internacional, donde la fuerza y el poder buscan imponerse nuevamente por encima del derecho”.
RAYA: ¿Qué puede anticiparse para América Latina tras lo ocurrido en Venezuela?
Monedero: “El impacto regional de lo ocurrido en Venezuela será inmediato. Estados Unidos apoya lo que le beneficia y no le preocupa la coherencia del relato. Acusa a Maduro de narcotráfico mientras indulta a Juan Orlando Hernández, condenado por traficar 500 toneladas de cocaína”.
RAYA: ¿Qué riesgo ve para Colombia?
Monedero: “Trump solo entiende posiciones de fuerza. Si le funciona el secuestro de Maduro o la presión económica sobre otros países, avanzará. Y si Colombia se convierte en un obstáculo, Washington presionará para que gane el uribismo, amenazando abiertamente al país”.
RAYA: Usted compara este momento con 1938. ¿Por qué?
Monedero: “Tolerar al agresor solo lo fortalece. Espero que la comunidad internacional reaccione antes de que sea tarde y le pare los pies”.
