Mientras que EE. UU. aumenta la presión política, judicial y militar contra Cuba, una investigación de un centro de pensamiento con sede en Washington advierte que el endurecimiento del bloqueo desde 2018 duplicó la mortalidad infantil en la isla y dejó más de 1.800 niños muertos por encima de los niveles históricamente esperados. La falta de insumos médicos, los apagones y la inseguridad alimentaria muestran el costo humano de unas sanciones que golpean a la población civil. RAYA habló con uno de los autores del estudio del Center for Economic and Policy Research.
Por: David González M.
Los datos muestran una dimensión concreta del sufrimiento del pueblo cubano. Desde 2018, año en que Estados Unidos recrudeció su ilegítimo bloqueo contra la isla, hasta 2025, la cifra de niños cubanos muertos se duplicó. Según una investigación reciente del Center for Economic and Policy Research, un centro de pensamiento independiente con sede en Washington, en ese periodo murieron más de 1.800 niños por encima de la tasa regular de la isla.
El estudio aparece en un momento de renovada tensión entre Washington y La Habana. En mayo de 2026, el Departamento de Justicia de Estados Unidos anunció una acusación contra el expresidente Raúl Castro por hechos ocurridos en 1996, mientras el gobierno de Donald Trump y su secretario de Estado, Marco Rubio, insisten en desligar las sanciones de la crisis energética y alimentaria cubana.
Guillaume Long, uno de los investigadores del artículo, dijo a RAYA: “Cuba era el país con la menor tasa de mortalidad infantil en el hemisferio occidental, menor incluso que la de Estados Unidos, con cerca de cuatro niños muertos por cada 1000 nacidos vivos, que es una tasa muy baja a nivel internacional. Pero hemos detectado que desde 2018 Cuba ha más que duplicado su tasa de mortalidad infantil, y al cerrar 2024 (o el año más reciente con datos disponibles), la tasa se ha elevado significativamente”.
El incremento desde 2018 de la tasa de mortalidad infantil sería de alrededor del 148%, y las razones identificadas por el estudio tienen que ver directamente con medidas que dificultan la atención en salud, como prohibiciones que afectan las importaciones de insumos vitales para los hospitales, lo que lleva a un colapso de la red de cirugías pediátricas. A ellos se suman otras consecuencias del embargo que se reflejan en el crecimiento de la inseguridad alimentaria aguda ante la incapacidad de importar insumos agrícolas esenciales.
Y este escenario puede ser aún más grave, ya que el estudio no mide los impactos humanitarios que ha tenido el endurecimiento del bloqueo energético en la isla tras la segunda ofensiva del gobierno de Donald Trump y el secretario de Estado Marco Rubio, cabeza del Departamento de Estado, en 2025. La asfixia energética, que empezó con sanciones contra buques petroleros internacionales, tiene hoy a la isla con un servicio interrumpido de electricidad, que incluso en algunos días se reduce a solo un par de horas de servicio.
“Desde 2019 en adelante ha habido un endurecimiento del bloqueo, y eso lo hemos venido estudiando en varias misiones, incluyendo una misión muy importante que se realiza para evaluar el impacto de este embargo sobre el sistema de salud en Cuba. Ahí detectamos que era el área donde mayor impacto tenía, sobre todo en el tema de las importaciones de insumos vitales para los hospitales. Por eso nos pusimos a estudiar y a tratar de ver exactamente cómo podemos medir eso”, explica Long a RAYA.
Y no podía ser de otra manera. Las sanciones dificultan los diagnósticos tempranos de 32.000 mujeres embarazadas, agravan las carencias de incubadoras y exponen a las salas de terapia neonatal a cortes severos de energía. También bloquean fármacos clave, lo que lleva al uso de alternativas de alto riesgo. Según expertos de la ONU, el bloqueo de diagnóstico e insumos tiene como resultado directo que defectos congénitos no sean detectados a tiempo, y esto se convirtió en la causa principal de muerte en menores de un año en 2024.
El crecimiento de la tasa de mortalidad infantil es el indicador más cruel del bloqueo estadounidense a la isla, pero no es el único. Según las mismas cifras de expertos de la ONU había 86.141 pacientes oncológicos en lista de espera quirúrgica para febrero de 2024. Nueve mil de estos pacientes son niños en edades pediátricas. A esto se suma que niños con necesidades especiales (ventilación domiciliaria, aspiración mecánica) están bajo riesgo mortal diario por los cortes eléctricos.
Las sanciones a Cuba han sido denunciadas por expertos de Naciones Unidas como medidas con graves impactos humanitarios y no hay señas de que la situación vaya a mejorar. Al contrario, en recientes declaraciones con motivo del aniversario de la independencia de la isla cubana, el jefe del Departamento de Estado, Marco Rubio, dijo: “La razón por la que se ven obligados a sobrevivir 22 horas al día sin electricidad no se debe a un bloqueo petrolero por parte de Estados Unidos. Como ustedes saben mejor que nadie, llevan años sufriendo de apagones. La verdadera razón por la que no tienen electricidad, combustible ni alimentos es porque quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada ha sido utilizado para ayudar al pueblo”.
¿Las sanciones abren una nueva fase de presión contra Cuba?
La dimensión humanitaria del bloqueo se cruza ahora con un nuevo ciclo de escalamiento político, judicial y militar. En marzo de 2026, el Comando Sur anunció el despliegue del portaviones USS Nimitz como parte de Southern Seas 2026, una misión regional de cooperación e interoperabilidad en el Caribe, Centro y Suramérica. Aunque Estados Unidos la presenta como una operación con países aliados, su desarrollo coincide con el endurecimiento del discurso oficial contra La Habana y con la acusación judicial contra figuras históricas de la revolución cubana.
En el marco de la doctrina Donroe, la agresiva política exterior de Donald Trump hacia la región —y que RAYA ha seguido desde su inicio—, Washington agudizó la presión contra la isla. A la crisis humanitaria consecuencia del bloqueo se le suman acusaciones contra líderes de la revolución cubana. La más reciente fue la acusación contra el expresidente Raúl Castro, de 94 años, imputado ante una corte en Florida conspiración para matar ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato, según informó el Departamento de Justicia de Estados Unidos.
Según la justicia de EE. UU., Castro sería responsable del derribo de dos avionetas pilotadas por ciudadanos estadounidenses en hechos ocurridos hace más de 20 años. El presidente Trump celebró la noticia de la imputación a Castro:

https://x.com/StateDept/status/2057177564251341261
Lo cierto es que ese último hecho es uno más en la cadena de escalamiento de las presiones hacia Cuba. Y si bien Trump ha negado la posibilidad de que su gobierno intente algo más contra la isla socialista: “No, no habrá una escalada. No creo que sea necesario. Ese lugar se cae a pedazos. Ellos perdieron el control”, otras fuentes sugieren que podría ocurrir.
Medios estadounidenses confirmaron la llegada al Caribe del Grupo de Ataque del portaviones USS Nimitz, junto con el Ala Aérea Embarcada 17, el destructor USS Gridley y el buque logístico USNS Patuxent. El Comando Sur presentó oficialmente ese despliegue como parte de Southern Seas 2026, una misión regional de cooperación e interoperabilidad con países aliados. Sin embargo, en el contexto del endurecimiento contra Cuba, su presencia en el Caribe aumenta la tensión política alrededor de la isla. En un tuit a través de la cuenta del Comando Sur manifestaron: “El USS Nimitz ha demostrado su destreza en combate en todo el mundo, asegurando la estabilidad y defendiendo la democracia desde el estrecho de Taiwán hasta el golfo Arábigo”. La Embajada de Estados Unidos en Cuba respaldó públicamente este despliegue el jueves 21 de mayo de 2026.
La presión militar se da en el contexto constante de la asfixia hacia Cuba, que tuvo su giro más radical desde 2018 con el endurecimiento de sanciones y se profundizó en enero de 2021, cuando en el primer mandato del gobierno de Trump, Cuba fue incluida en la lista de los países patrocinadores de terrorismo, lo que restringió aún más su acceso al sistema financiero internacional. Long explicó a RAYA: “Muchos bancos no permiten transferencias desde Cuba ni hacia Cuba, y eso hace que, incluso cuando tiene el dinero, Cuba no pueda importar; tampoco lo permiten las aseguradoras, ni las empresas transportistas marítimas”.
Y si bien el embargo —como ya se ha explicado en RAYA— existe desde 1962 a pesar de ser rechazado cada año en el seno de las Naciones Unidas, ha sido desde el segundo periodo del gobierno de Trump, con la punta de lanza del funcionario cubano-estadoudinense Marco Rubio, que las sanciones han empeorado la vida de los cerca de once millones de cubanos. La cifra del incremento de niños muertos por hechos relacionados con las sanciones es el indicador más diciente. “Y están empeorando las cosas: a diciembre de 2025, la tasa de mortalidad infantil por culpa de las sanciones es 9,9, casi 10 niños muertos por cada 1000 nacidos vivos. Lo cual significa un aumento fulminante, extremadamente radical y fuerte de la mortalidad infantil como consecuencia directa de las sanciones”, explica Long a RAYA.
Y concluye: “No tenemos los datos todavía, pero sospechamos que el año 2026 empeorará significativamente esos niveles de mortalidad infantil, porque ya ahora estamos hablando de falta de energía en los hospitales con apagones muy fuertes de los que ya tenemos evidencias; están teniendo un impacto sobre los respiradores de los niños, incluso con momentos en que el personal médico tiene que hacer respiración artificial hasta que puedan funcionar los generadores eléctricos. Así que hay una serie de elementos que hemos podido detectar, pero que no necesariamente constan en este informe.”
