Análisis

SÍNTESIS

Una reflexión pública de la Revista RAYA, de cara a nuestros lectores, a propósito del debate suscitado por la investigación "El plan del Clan del Golfo para copar el sur de Bolívar y exigir reconocimiento político"

Por: Equipo Revista RAYA

Dice el milenario proverbio chino, cuando el sabio señala la luna, el necio mira el dedo. A veces no es un simple asunto de necedad, pues la actitud muchas veces refleja el problema de entablar diálogos desde perspectivas adyacentes, o por las discusiones que se dan desde saberes que no se encuentran, que no dialogan, o que les cuesta reconocerse entre sí.

El 9 de junio de 2024, la Revista RAYA publicó un reportaje sobre el impacto y las estrategias de las estructuras paramilitares, neoparamilitares, o sucesoras, según el marco conceptual que se prefiera utilizar, vigentes en el territorio nacional y con una dinámica de alto impacto en la actual configuración del conflicto social y armado en Colombia. El artículo, escrito por nuestro compañero periodista Camilo Alzate, se centra en las denuncias de las comunidades del sur de Bolívar y sus organizaciones con arraigo histórico, muchas de las cuales han estado vinculadas durante décadas al movimiento social en la lucha por los derechos a la tierra, la vida digna y la paz.

El artículo denuncia la estrategia de la mayor estructura armada que existe a nivel nacional, además en plena expansión, anteriormente conocida como el Clan Úsuga o los Urabeños, luego Clan del Golfo y ahora autodenominada AGC, que busca reivindicar un carácter político, negar su naturaleza u origen paramilitar y acceder a un estatus que hasta ahora el Estado colombiano no le ha reconocido. 

Para algunos analistas, esta reivindicación del Clan del Golfo adquiere una dimensión particular en el marco de la implementación de la conocida ley de “Paz Total”, que clasifica las organizaciones armadas en dos tipos: las políticas, con las cuales se pueden adelantar negociaciones de paz, y las no políticas, con las cuales solamente se puede construir la ruta del sometimiento. Más allá de los galimatías jurídicos y las elaboraciones académicas, el actual accionar del Clan del Golfo, evidenciado en el terreno y plenamente documentado, se basa en un sangriento accionar armado, combinado con el oprobioso sometimiento a las poblaciones de diferentes territorios del país, buscando instrumentalizar, cuando no suplantar, todas las formas organizativas y dominar la vida social de sus habitantes para justificar el estatus político que pretende se le reconozca.

El reportaje también señala claramente el uso que el Clan del Golfo ha hecho de diferentes planteamientos realizados por terceras personas, ya sean de tipo político o académico, para justificar o dar un contexto social y un marco teórico a sus pretensiones. Por nuestra parte, esta investigación ha implicado un hostigamiento permanente para la revista por parte del grupo criminal Clan del Golfo, así como la intolerable y amenazante acusación de ser el aparato comunicativo de una organización armada insurgente.

La investigación tiene como objeto denunciar la aplicación de una estrategia que padecen las comunidades directamente en los territorios y no es, de ninguna manera, una disertación teórica o académica sobre la naturaleza de ciertas estructuras criminales hoy en Colombia, o la caracterización de la actual etapa del conflicto. Para eso, como medio de comunicación, disponemos de otras herramientas que hemos utilizado para generar discusión alrededor de estos temas tan trascendentales para el país, como lo son las columnas de opinión, los análisis o, incluso, debates públicos con diferentes visiones.  

Es innegable que la publicación de esta investigación suscitó debate en las redes sociales, a propósito de la interpretación que el profesor Luis Fernando Trejos le dio a la inclusión de su nombre en la investigación, la cual fue ventilada en sus redes sociales.  

De ninguna manera, tal como lo expresamos en una nota del director al pie de la investigación, y en la respuesta directa mediante carta al profesor, la revista hizo algún tipo de señalamiento hacia él, ni insinuó algún tipo de participación, afinidad, colaboración con alguna organización, de cualquier naturaleza. Su inclusión en el reportaje obedeció a que algunas de sus elaboraciones académicas han sido utilizadas por el Clan del Golfo o por sus voceros reconocidos, para la defensa de su estrategia de legitimación política. Explícitamente informamos y subrayamos que el Clan del Golfo, a pesar de valerse de algunas de sus posturas académicas, mantiene amenazas contra su vida.

Lamentablemente, la interpretación dada a un aspecto de la investigación fue contraria al propósito de la misma e indiscutiblemente determinó el sentido de interpretación de algunos otros académicos, periodistas y analistas. Respetamos profundamente nuestra audiencia, por eso tomamos nota de ello. En este contexto, ha llamado la atención la inclusión del adjetivo “insólito”, usado por el periodista para describir la teoría de que este clan mafioso es un actor armado con un acelerado proceso de “politización” en curso, el cual es reproducido por el entorno comunicativo de la organización. Si bien la academia ha teorizado suficiente sobre las “gobernanzas criminales”, seguimos considerando que es “raro, extraño, desacostumbrado” (significados de la RAE para insólito), este planteamiento especificamente sobre el Clan del Golfo. Esta novedad no implica, de ninguna manera, que sea equivocada, cierta, sustentada o contrafáctica, ni elimina el debate sobre su utilidad para el análisis de ciertos asuntos de cara al reto de la paz total. Incluso, el propio autor afirma en el texto citado que pocos investigadores se han atrevido a profundizar en las dinámicas de ese actor criminal. Pero, insistimos, discernir sobre esto, o la construcción de un estado del arte, no es el objetivo del artículo citado. Del mismo modo, creemos equivocado que se entienda el adjetivo como una burla a una producción académica, como desafortunadamente se ha manifestado. Por el contrario, es un adjetivo que estando allí o no, nunca va a alterar el fondo del planteamiento del artículo. 

Por supuesto, nuestros lectores, sean mencionados o no en los textos, tienen derecho a interpretar nuestros trabajos desde su propia perspectiva y con su propio marco de análisis. Siempre todo se puede escribir mejor, no existen los textos infalibles, sean estos periodísticos o académicos. Cualquier persona puede sentirse interpelada o incómoda por nuestras elaboraciones, situación que merece nuestra atención y, si es el caso, como se hizo inmediatamente en dicho artículo, propiciar una aclaración sobre el alcance de algún planteamiento. Aunque en esta investigación no hemos realizado ninguna crítica a la producción académica de nadie, siendo legítimo hacerlo, y aceptamos que nuestros artículos sean sometidos a ella, lamentamos las infundadas insinuaciones hechas en redes sociales por el profesor Trejos respecto al relacionamiento de nuestro equipo periodístico con alguna organización armada. Las consecuencias de estas insinuaciones se agravan aún más cuando justamente, y sin ninguna responsabilidad de Trejos, el Clan del Golfo nos amenaza publicamente con similares señalamientos. Es lamentable e intolerable esta situación, por cuanto nuestra única herramienta es la palabra cargada de investigación, crítica y opinión. 

TrinosTrejos

El equipo RAYA tiene la decisión de tramitar las presiones y hechos victimizantes que enfrentamos de manera diferenciada a nuestra producción periodística, sin buscar réditos propagandísticos por ello. Lamentamos que el centro de la discusión de la denuncia realizada en dicha investigación, en algunos escenarios no haya sido la grave violación de derechos humanos a la que viene siendo sometida buena parte del territorio nacional, particularmente, en el sur de Bolívar, sino una inexistente insinuación de nuestra parte, o una discusión académica que, aunque necesaria para el país, de ninguna manera es parte del contenido u objetivo del mencionado artículo, ni tampoco del presente escrito. Entendemos y respetamos que algunos de los que se consideran afectados por la denuncia que hacemos, de la utilización que hace el Clan del Golfo de sus posturas y pronunciamientos, prefieran interpelar a quienes solo hemos denunciado una estrategia del Clan del Golfo para “politizarse”, que a quienes los usan. 

Desde la Revista RAYA tenemos muy claro el papel de la academia en nuestra sociedad, más aún, en una coyuntura como la actual, que busca en estos momentos superar un conflicto que no cesa, así como la fábrica de víctimas que sigue operando en nuestro país.  

Tal como está señalado en nuestros principios fundacionales y código de ética, estamos comprometidos con la defensa de los derechos humanos, la paz como bien supremo, las voces que generalmente son opacadas, la defensa de los bienes públicos, la vida digna y todas las formas de diversidad. Seguiremos ejerciendo nuestro periodismo sin autocensura, con independencia y con la responsabilidad que nos ha caracterizado.

Finalmente, compartimos las palabras del padre Javier Giraldo sobre nuestra investigación, que sumada a otras voces de humildes y anónimos compatriotas, nos alientan a seguir adelante en nuestro empeño de ser un medio de comunicación contrahegemónico:

Quiero agradecer y felicitar a su medio por la publicación del pasado 9 de junio en la cual denuncian las estrategias perversas de la estructura paramilitar CLAN DEL GOLFO para copar y dominar la zona del SUR DE BOLÍVAR. Contrasta su valiente actitud con la de la inmensa mayoría de los medios de este país, que no solo han sido tolerantes con el paramilitarismo sino que en su silencio y sus sesgadas informaciones y análisis han sido verdaderos cómplices de sus horrores.

No es nada extraño que ahora estos paramilitares quieran refinar su nueva imagen de “defensores del pueblo”, no solo cooptando a las juntas de acción comunal sino creando “grupos de derechos humanos” y organizaciones de fachada democrática para legitimarse.  La perversidad de los criminales no tiene límites. 

Aplaudo su decisión de denunciar lo que todo el mundo teme hacer.

Javier Giraldo Moreno, S.J.”, 

Leer Carta completa del Padre Javier Giraldo

A nuestras lectoras y lectores, gracias.

 

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