En su edición 100, RAYA reivindica el lugar de enunciación de Colombia y América Latina frente a los cambios del orden mundial. Con voces críticas desde Gaza, Cisjordania, Ecuador, Nicaragua o Argentina, la revista ha tejido narrativas emancipadoras que conectan luchas locales con disputas globales. Nuestro periodismo internacional pone en debate la soberanía de los pueblos y las disputas con los poderes coloniales.
Por: David González M.
Hace más de 50 años, Rodolfo Walsh, el comprometido periodista argentino que fue asesinado por el gobierno, escribió: “Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa tendrá un lugar en la antología del llanto”. Esa idea es quizás el lineamiento más claro frente al periodismo que hace RAYA desde los temas internacionales que involucran a Colombia y a América Latina: compromiso frente a una defensa de los derechos humanos y análisis de las principales amenazas a la soberanía de los pueblos. Y lograr esto respetando los principios de la técnica periodística: rigurosidad e independencia.
El reto es hacerlo en medio de los convulsos tiempos de reconfiguración del orden mundial por el declive de la hegemonía de Estados Unidos, el ascenso de China y el fortalecimiento del bloque BRICS, que habla de cómo emerge el Sur Global. América Latina camina por una delgada cuerda floja de tensiones y amenazas en estos tiempos de transición. Decía Gramsci algo que encaja en esta coyuntura: “El viejo mundo se muere y el nuevo está por llegar, y en ese claroscuro surgen los monstruos”.
Y esos monstruos son hoy reproducidos en el genocidio en Gaza; en los migrantes deportados a cárceles sin garantizar los derechos humanos en El Salvador; en las violencias de la guerra fallida contra las drogas; y en los intervencionismos que afectan los gobiernos soberanos de América Latina. Esos son los temas que hemos trabajado en RAYA.
Hemos sido el único medio colombiano que ha cubierto de manera exhaustiva el genocidio de Israel contra el pueblo palestino: con voces de periodistas y líderes sociales que viven bajo la ocupación en Cisjordania o amplificando denuncias contra la maquinaria de empresas cómplices de esa violencia. Fuimos el único medio colombiano que, el día de la Nakba, publicó un testimonio con voces de trabajadores humanitarios que sufren la violencia desde el corazón de Gaza. Entendemos que el destino de Palestina podría llegar a ser el nuestro.
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Pero nuestro principal enfoque es América Latina. Desde aquí, RAYA advierte sobre los riesgos de la fractura de la región e intenta dar elementos a los lectores para que comprendan hacia dónde se dirige el mundo. Ese es el énfasis al entrevistar a analistas geopolíticos latinoamericanos como el chileno Fernando Estenssoro, la colombiana y sinóloga internacionalista Lina Luna Beltrán, o el investigador venezolano de la Universidad de Shanghái, Sergio Gelfenstein.
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Desde la defensa de los derechos humanos hemos cubierto las masacres causadas por la fallida política de seguridad del gobierno de Noboa en Ecuador; el incremento del hambre y el menoscabo de derechos humanos fundamentales bajo el gobierno de Milei; la constante destrucción democrática en El Salvador de Bukele; y el aplastamiento de la prensa independiente en el gobierno autoritario de Daniel Ortega en Nicaragua.
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Así como América Latina es un territorio en disputa, también lo es Colombia. En RAYA hemos dado contexto a los intentos de intervención extranjera que, con aliados locales, amenazan nuestra soberanía. Desde esa premisa, escribimos sobre los sectores republicanos de Florida que terminaron involucrados en la intentona golpista contra el presidente Petro; sobre los funcionarios del gobierno Trump que, más que reverencia, deberían ser objeto de control y vigilancia por parte de la prensa nacional independiente, como Kristi Noem, que llegó precedida de un largo historial de mentiras; o sobre el chileno Axel Kaiser, cercano a Milei y a intereses corporativos, que buscaba asesorar a una de las principales candidatas de la derecha colombiana a la presidencia del país.
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También en RAYA advertimos sobre los especímenes nacionales que han sido actores de intervenciones en otras naciones, ya sea como voceros de intereses extranjeros o como protagonistas directos de escándalos internacionales. Es el caso del expresidente Andrés Pastrana, quien viajó a Angola en medio de un escenario electoral financiado por magnates vinculados con el apartheid en Sudáfrica.
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Desde la revista hacemos eco de voces críticas que buscan transformar realidades de opresión, como la del escritor estadounidense ganador del Pulitzer y crítico del imperialismo de su país, Viet Thanh Guyen, el intelectual Noam Chomsky o la exalcaldesa de Barcelona y figura de la política feminista, la exalcaldesa de Barcelona, Ada Colau
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Con este número 100, en RAYA reafirmamos ese compromiso: seguir siendo un medio que dice lo que otros callan; que habla desde Colombia y América Latina y que, sin descuidar otras latitudes, denuncia las amenazas que enfrentan los pueblos en su soberanía. RAYA es contrapoder frente a los esfuerzos coloniales que buscan mantenernos en el atraso y la pobreza y desde allí hace un periodismo que sirve para acercarnos.
Por eso hacemos nuestras las palabras del periodista cubano José Martí, escritas hace más de un siglo: “La América ha de promover todo lo que acerque a los pueblos y de abominar todo lo que los aparte”. Porque esa sigue siendo nuestra apuesta: un periodismo para la libertad de los pueblos de nuestra América.