Por: Felipe Tascón Recio
Ante el I Took Venezuela del Teddy Roosevelt del siglo XXI, para sorpresa de muchos, ha revivido un lenguaje denigrado como sesentero, volvimos a hablar de imperialismo, una palabra casi desconocida por los millennials. Para ubicar lo que pasó el 3 de enero, vale conocer las 3 formas de guerra yanquee en Venezuela: 1° la económica, el bloqueo; 2° la cibernética militar, conocida la madrugada del secuestro del presidente Maduro; y finalmente 3° la psicológica, la estigmatización.
Veamos la guerra económica, aunque inicia en reacción a la resurrección de OPEP y alza del precio del crudo impulsadas por Chavez, solo se formalizó con Barack Obama, quien firmó en 2015 una orden ejecutiva declarando “emergencia nacional por la amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y a la política exterior causada por la situación en Venezuela” (BBC, 2015). El bloqueo provocó hambre y su nefasto corolario de la diáspora venezolana, tan conocida en nuestro país. En EE. UU. el origen de esta modalidad data de la guerra civil, cuando el general Sherman incursionó en el sur para quemar las cosechas de cereales y algodón, gestando hambruna y viabilizando el triunfo del norte. Después, cuando en 1876 su ejército perdió la batalla de Little Bighorn, frente a Caballo Loco, Sherman impulsó la caza masiva del bisonte, reduciendo sus cabezas de 80 millones a 6 mil, con esto liquidó la economía nativa, porque del animal los indígenas extraían carne, abrigo y herramientas (Redford, 2016).
En cuanto a la guerra cibernética, la conocimos gracias a la chicanería trumpista post secuestro, esta es un arma clave de toda la incursión militar. Si bien no es descartable la traición de alguien del círculo cercano, es importante reseñar el peso que, para facilitar el secuestro de Maduro y su esposa, tuvo el bloqueo cibernético de radares y comunicaciones de defensa. “Antes de que los helicópteros estadounidenses avanzaran hacia Caracas, aeronaves especializadas comenzaron a interferir los sistemas tecnológicos del país... el inicio de la ofensiva combinó acciones cibernéticas con operaciones aéreas diseñadas para desorganizar la respuesta defensiva venezolana.” Además, en la nefasta madrugada, Caracas sufrió apagones masivos, por años estos se atribuyeron a la incompetencia chavista, ahora por el propio Trump supimos “que el suministro eléctrico en la ciudad "se apagó en gran medida" gracias a la "experiencia" de su país”, y que esta vez los cortes eléctricos se dieron para abrirle camino a los helicópteros donde transportaron a los operadores del secuestro (Salas, 2026).
Luego en tercer lugar, la guerra psicológica. Esta se gestó hace años estigmatizando a Chavez y Maduro: “ilegítimos, autoritarios, cartel de los soles” etc., cuando como ahora hemos visto al imperio nunca le importó el cacareado cambio democratico, ni tampoco incautar cocaína, porque su unico interes real son las mayores reservas petroleras del mundo. Siempre se trató de una operación goebbeliana de repetir millones de veces las mentiras para convertirlas en verdad. En el presente, cuando el desenlace constitucional ha sido Delcy Rodiguez asumiendo interinamente la presidencia, este es presentado por Trump y Rubio como su escogencia, que ellos la habrían preferido a su ahora desechable Maria Corina. Con esta forma amañada de presentarlo buscan generar desconfianza y dividir al chavismo y a sus apoyos exteriores.
Tenemos que conocer que siempre existió una línea directa de negociación entre Caracas y Washington, vía Richard Grenel, y ahora cuando este “policía bueno” fue defenestrado por el “policía malo” Marco Rubio, es el propio secretario de estado quien diariamente por teléfono presiona a Delcy, para como dice Trump “les devuelva su petróleo”. Un rumor fuerte en Caracas, es que a través de Grenelle, Maduro estaba negociando una salida, pero esta fue cortada de tajo cuando el lobby petrolero gringo supo de dignatarios chinos con quienes se negociaba el pago de petróleo en yuanes a cambio del ingreso de Venezuela a los BRICS. Esto equivalía a la muerte del modelo petrodólar, principal herramienta de dominio económico global de Washington, por la pérdida definitiva del control sobre las reservas de 300.000 millones de barriles.
En paralelo a las presiones de Rubio sobre Rodriguez, en New York la acusación contra Nicolas y Cilia empieza a hacer aguas. El mismo Trump, bocón como siempre, se vanaglorio de su éxito en la “extracción del “presidente” venezolano” reconociendo así la condición de jefe de estado de Maduro y por ende su inmunidad, después llegó el informe del departamento de justicia desmintiendo el goebbeliano invento del “cartel de los soles”. Si a esto le sumamos un juez de 92 años apegado a la norma, vemos que la liberación de la pareja presidencial venezolana es un hecho posible, de donde Caracas estaría ganando tiempo mientras las cosas en Manhattan se vuelven a su favor.
Ahora bien, ¿por qué Washington no dejó tropas en Venezuela y se limita a chantajear amenazando con otra incursión aérea? Lo fundamental es que Trump y compañía conocen sus limitaciones para hacer una ocupación terrestre de infantería, conocen sus fracasos en Vietnam, Irak, Afganistán etc., y una proliferación de cadáveres en bolsas negras, no conviene en este año de elecciones parlamentarias. Entonces, si no pueden ocupar militarmente Venezuela ¿Cuál es su plan B?
Mientras nos sigamos mirando el ombligo, sin ver el cambio geopolítico global que acaba de suceder en la puerta de al lado, estaremos ayudando pasivamente al imperio y sus grandes monopolios petroleros. Cuando Trump refiriéndose a Petro dijo “será el siguiente”, tenemos que entender que el objetivo de este 2° goebbeliano invento que presenta a nuestro presidente como narcotraficante, es que nosotros somos el plan B, nuestro valor real para la estrategia imperial, el recurso natural que se quiere robar Trump de Colombia son sus 2222 km de frontera con Venezuela, y para esto necesita cambiar el gobierno, para que sean nuestras fuerzas armadas -comandadas desde agosto o antes por un títere suyo- quienes carguen con los muertos de una guerra terrestre con el vecino. No olvidemos que aquí ya están adentro, recordemos las 7 bases militares.
Otro escenario, de hecho, el único posible para la conservación de la soberanía es la resistencia popular que rodee al presidente constitucional Gustavo Petro, y que también garantice los votos para Iván Cepeda. En contra tendremos la injerencia trumpista, la latencia de su amenaza de repetir aquí los bombardeos de Caracas, buscando que la ciudadanía atemorizada vote en contra de la continuidad del proyecto progresista. La hipótesis de que con Espriella o Fajardo no se meterían es falsa, no olviden compatriotas que seríamos el vehículo, que el botín que necesita el pirata son las reservas petroleras del vecino. Bien nos vale la frase de Emiliano Zapata: "El que quiera ser águila que vuele, el que quiera ser gusano que se arrastre, pero que no grite cuando lo pisen”.
Bibliografía:
- BBC (2015): “Obama declara a Venezuela "amenaza para la seguridad nacional" de EE.UU.”, publicado el 9 marzo 2015, disponible en https://www.bbc.com/mundo/ultimas_noticias/2015/03/150309_ultnot_eeuu_venezuela_sanciones
- Redford, Robert (2016): “The American West”, disponible en https://www.primevideo.com/-/es/detail/The-American-West/0PQGQWJM32ZAUEUZLRGY82LRK8
- Salas, Camila: (2026) “EA-18G Growler: así es y cómo opera el avión de guerra electrónica de Estados Unidos vinculado a apagones en Venezuela”, publicado en El Tiempo, 5 de enero de 2026. Disponible en https://www.eltiempo.com/mundo/venezuela/ea-18g-growler-asi-es-y-como-opera-el-avion-de-guerra-electronica-de-estados-unidos-vinculado-a-apagones-en-venezuela-3521842
