Por: Edna Martinez
Como muchos, pasé por todos los estados de la tusa electoral: llanto, negación, decepción con rabia y, finalmente, aceptación.
Tras ajustar emociones y analizar el panorama, llego a estas conclusiones: la derecha mantiene un caudal estable de 10–11 millones de votos; no creció significativamente en los últimos cuatro años. En cambio, la izquierda y el progresismo muestran crecimiento en las urnas, pero lento frente a nuestras expectativas.
No hubo un aumento masivo en la participación. Esa lentitud en la movilización puede tener varias causas; hoy me concentro en la estrategia comunicativa y publicitaria.
Ayer, tras procesar la tusa, compartí inquietudes e ideas con el comité de comunicaciones del Pacto Histórico y con responsables regionales en la región pacífica. Les planteé: el voto argumentativo ya lo tenemos, ahora hay que conquistar el voto emocional y pasional, porque la política también es pasión e identificación. Propuse construir una estrategia basada en memes, redes sociales y avatares —los lenguajes que llegan masiva y rápidamente a la gente.
Pregunté por qué, dentro de la legalidad, no hay cadenas de chat, mensajes de texto difundiendo el programa del candidato o mensajes sobre los avances del gobierno del cambio. También señalé la necesidad de acercarnos con símbolos y contenidos que despierten la colombianidad y vinculen emocionalmente a la gente con esta tierra.
La respuesta regional fue: “Todo se decide desde Bogotá.” Hay una línea que limita la autonomía creativa de los equipos regionales, formados en su mayoría por jóvenes versados en redes, IA y formatos ágiles: comunidades capaces de informar de manera creativa, divertida y audaz.
Iván Cepeda es un hombre sereno, no apela a lo pasional —y no buscamos cambiar su carácter—. Pero el reto de las y los comunicadores es lograr que esa calma conecte con una sociedad ardiente y eufórica; que la gente se identifique no solo con el programa, sino con su figura como persona decente: buen hijo, buen padre, buen vecino, cuidador de animales y adultos mayores; alguien con quien se puede tomar una cerveza, ver un partido de fútbol de la Selección o disfrutar un paseo al río.
Tenemos fortalezas para ganar: un programa profundo, movilización en las calles y resultados concretos para mostrar. Pero si no se replantea la estrategia de comunicación, corremos el riesgo de perder por no medir bien la temperatura y “quemarnos en la puerta del horno”.
