Por: Dumar A. Jaramillo-Hernández
Partamos del principio del cambio de paradigma en Colombia, donde tres Gobiernos en su historia, han creado grupos de expertos nacionales e internacionales para trazar la ruta de crecimiento en la generación de conocimiento en el país, es decir, por dónde deberíamos caminar en la investigación científica, hacia donde dirigimos nuestros esfuerzos académicos y educativos; las famosas y muy estructuradas “Misiones de Sabios”.
Para comprender la importancia de la investigación científica, es necesario reconocer que esta no constituye únicamente un imperativo ético de nuestra conciencia colectiva. Desde el mismo Departamento Nacional de Planeación (DNP) en Colombia se ha señalado que, por cada dólar invertido en investigación y desarrollo (I+D), se generan al menos cuatro dólares en beneficios para la sociedad. Esto demuestra que existe un importante retorno social derivado de la identificación y solución de problemas estructurales del país.
La primera Misión de Sabios fue en 1988 (gobierno de Virgilio Barco), denominada “Misión de Ciencia y Tecnología”, parte de sus recomendaciones se concretaron en la creación de un Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología; otras no, como iniciar la formación para la ciencia desde el preescolar. Esta primera Misión determinó la generación de la Ley 29 de 1990, por la cual se dictaron las primeras disposiciones para fomentar la investigación científica y el desarrollo tecnológico en Colombia.
Para el año de 1993, se establece la segunda Misión de Sabios, denominada “Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo” compuesta por 10 científicos (una sola mujer entre estos). Esta Misión entregó una ruta a seguir en el país para sus próximos 20 años, oficialmente el 21 de julio de 1994 (final del gobierno de César Gaviria), bajo el título: "Colombia: al filo de la oportunidad".
Tres recomendaciones puntuales y altamente necesarias para Colombia y sus gobiernos de 20 años futuros (asunto que no cumplieron en su mayoría): 1. Creación del Consejo Nacional de Productividad, Gestión y Competitividad. 2. Necesidad de incrementar la inversión en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTeI) al 2% del PIB. 3. Aumentar el número de doctores (PhD) cada año (30.000 PhD en 10 años).
Para 1995 (ya en el gobierno de Ernesto Samper) crearon el Centro Nacional de Productividad (aquí el link por si no lo conocían: https://www.cnp.org.co/). Pero nuestro país sigue en deuda histórica con la CTeI, donde para el 2018, su inversión era menor al 1% del PIB. Así mismo, la meta de 18 PhD graduados/ por millón de habitantes iba en 12.6 en 2016.
Sin cumplir las metas de la segunda Misión de Sabios, nos embarcamos, 25 años después, en la tercera Misión para el año 2019 (Gobierno de Iván Duque). Esta vez se denomina “Misión Internacional de Sabios”, de nuevo expertos en CTeI del país y mundo, 46 científicos (15 de estos mujeres), se concentran en trazar la nueva ruta del país que logre un real avance en CTeI como motores del desarrollo y la competitividad.
Esta Misión nace en compañía de la nueva creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (MinCiencias) en Colombia, mediante la Ley 1951 de 2019 y Ley 2162 de 2021. MinCiencias se formó a partir de la transformación del antiguo Departamento Administrativo de Colciencias, elevando la CTeI a la categoría de política de Estado con asiento permanente en el Consejo de Ministros.
Esta Misión de Sabios 2019, se concretó alrededor de 8 focos para convertir a Colombia en una sociedad en donde el conocimiento sea mejor valorado y se convierta en la base de un desarrollo humano, sostenible y con equidad. En su documento final “Por una sociedad del conocimiento para la próxima generación”, (pueden consultar los más de 12 documentos generados https://www.minciencias.gov.co/mision-sabios/documentos).
Allí exponen, de nuevo, la necesidad de incrementar la inversión en CTeI, específicamente en I+D, ojalá al 2028 en 1.2% del PIB solo en I+D (donde la inversión pública debería ser 0.80% y la privada sería 0.40%). Así mismo, proponen, para lograr esto, un ajuste constitucional, donde la exigencia mínima del 10% de las regalías que se destinan a actividades de CTeI pasen al 25%.
Siguen insistiéndole al país que la formación de PhD es urgente, además de la creación de programas que impidan que esos PhD entren en la “fuga de cerebros” (se queden fuera del país después de su formación académica). O sea, que el sector privado (ej., industrial o de servicios) contrate PhD, dado que solo un 10% de los existentes en el país trabajan en ese sector (de los 15000 PhD que había en el 2017). Es decir, que la industria privada investigue, que genere conocimiento (las universidades producen más del 95 % de las publicaciones científicas en el país).
Para el 2026 (final del gobierno de Gustavo Petro), con todo este derrotero de recomendaciones y pautas a seguir en materia de CTeI, el gobierno “del cambio” se rajó. Un indicador que sustenta esta inferencia es el Índice Global de Innovación (IGI), Colombia se ubica en el puesto 71 entre 139 economías evaluadas. El país descendió 10 posiciones en la medición más reciente publicada en 2025 por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) (Consulta: https://www.wipo.int/gii-ranking/en/colombia). En conclusión, según IGI, a nuestro país le faltan resultados reales en CTeI (producción de conocimiento, patentes y nuevos productos).
De acuerdo con el Observatorio Colombiano de Ciencia y Tecnología (https://portal.ocyt.org.co/) para el 2023 (no hay datos públicos más actualizados en su página) del 1,03 % del PIB destinado a CTeI, solo un 0.31% está enfocado en I+D. Mientras que países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con economías similares a la nuestra tienen el 2,71% de su PIB en actividades I+D.
Pero este gobierno no solo se rajó en la disminución y su proyección sustancial a los recursos destinados para CTeI, como ya lo han mencionado varios colegas científicos del país (el país tiene como meta alcanzar una inversión de al menos el 1% del PIB en I+D hacia 2031). Sin ninguna vergüenza este gobierno bajó el presupuesto de MinCiencias de 2022 de $330 mil millones para funcionamiento e inversión a $120 mil millones para el 2026 a MinCiencias.
La misma Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales alertó sobre la situación de desfinanciación de la CTeI en el país durante este gobierno y su proyección para el 2027. En el gobierno “del cambio”, como porcentaje del total del Presupuesto de la Nación, MinCiencias, tuvo una participación en el año 2023 del 0,11 %; en el año 2024 del 0,08 %; en el año 2025 del 0,06 %; y en el año 2026 del 0,02 %.
Este gobierno también se rajó en la respectiva gestión para movilizar los pocos recursos que designó. Es decir, fue incapaz estructuralmente para ejecutar los recursos dispuestos para CTeI, de esta forma no pudo impulsar la innovación, anticipar crisis y transformar la economía a partir del conocimiento.
El 18 de marzo de este año, 136 miembros del sistema nacional de CTeI del país generaron un comunicado de prensa donde mencionan la falta de ejecución del 93% de los recursos bienio 2022-2024 de MinCiencias (cerca de $2.7 billones de pesos). Resulta que la falta de operatividad de MinCiencias en este gobierno, ha generado serios atrasos y hasta cancelación de sendas convocatorias del sistema general de regalías en el país (dícese convocatorias 33 y 36 a la 43).
“La sociedad del conocimiento” dispuesta en el Plan Nacional de Desarrollo 2022 – 2026 de este gobierno en Colombia, tendrá que esperar, fue fallida por falta de organización estatal, donde únicamente debían seguir todo lo recomendado e indicado por estas tres misiones de sabios. Misiones que una y otra vez recomiendan a los futuros gobiernos recorrer los caminos que sociedades modernas donde se tiene bienestar social han decidido recorrer: inversión en CTeI, formación de PhD y generación de conocimiento en contexto.
