Por: Jimmy Viera Rivera
Hoy, la derecha cuenta con un arma tan eficaz como el golpe de Estado, blando o duro: tiene en sus manos a la Registraduría Nacional del Estado Civil, que administra un sistema electoral obsoleto y corrupto, no garantista, además de un código fuente de software de preconteo y escrutinio que permanece secreto y atenta contra la voluntad soberana del pueblo. Este instrumento también está políticamente custodiado por la Procuraduría, otro componente decisivo del sistema estatal bajo el dominio politiquero, como se evidenció cuando uno de sus procuradores pidió al presidente Petro, en audiencia, no denunciar —en alocuciones e intervenciones públicas— un posible fraude electoral.
La estructura del sistema electoral permite hoy que un fraude tenga grandes posibilidades de consumarse en primera vuelta. El proceso de cambio afronta una máxima oposición: el fraude electoral, que constituye una forma “a la colombiana” de dar un golpe de Estado.
De manera constante, se han cometido delitos como la destrucción de material electoral, inconsistencias entre los formularios E14 y E24, sabotaje al software electoral y escrutinios incorrectos por parte de jurados —funcionarios públicos— nombrados mayoritariamente como cuota de partidos de derecha. En 2018, un fallo del Consejo de Estado a favor del partido MIRA, que fue objeto de fraude en las elecciones parlamentarias de 2014 (cuando le arrebataron tres curules), puso de relieve estas irregularidades.
En las elecciones parlamentarias de 2022 ocurrió lo mismo contra el Pacto Histórico que, sin embargo, logró recuperar más de 600.000 votos. Probablemente, el fraude volvió a repetirse en las elecciones del 8 de marzo de 2026, toda vez que la evidencia muestra delitos recurrentes que el registrador nacional, Juan Hernán Penagos, denomina de manera simple “errores”. Ahora bien, tanto su trayectoria política uribista como los fallos absolutorios en relación con campañas del pasado sugieren que no representa garantía de transparencia e imparcialidad.
Sorprende que los sectores de izquierda y democráticos hayan dejado fuera de su campo de análisis el presunto fraude en las consultas. Así, en la loable tarea de recuperar votos y curules, se pasó por alto el papel del software en dichas consultas, donde algunos candidatos habrían sido inflados. Resulta difícil sostener que no hubo fraude o que los procesos fueron plenamente transparentes, cuando los escándalos electorales son recurrentes y no terminan con la fase de escrutinios.
- El fraude del 8 de marzo no es un rayo en cielo sereno, sino la antesala de un posible fraude en primera vuelta. Existen, al respecto, factores determinantes.
- De manera sospechosa, el software no fue objeto de análisis por parte de la Misión de Observación de la Unión Europea. Esta omisión podría repetirse en la primera vuelta presidencial, con resultados potencialmente desastrosos.
- Una suerte de campana neumática de silencio frente al fraude se hace patente en la gran prensa. En contraste, se magnifica el triunfo electoral de Paloma Valencia, generando una matriz de opinión que la proyecta desde ya como candidata presidencial.
- El Consejo Nacional Electoral logró dinamitar la coalición del progresismo al negar la participación de Iván Cepeda en la consulta.
- Los resultados de las recientes elecciones muestran un avance importante del Pacto Histórico —como primera fuerza política— y de otras bancadas democráticas, pero no configuran mayorías absolutas en el Congreso. Este y otros sectores del Estado continúan bajo control mayoritario de la oposición de derechas.
- Se consolida un bloque de extrema derecha que tendrá como eje al fortalecido Centro Democrático y al Movimiento de Salvación Nacional, que, junto con la derecha tradicional y con todos los medios a su alcance, buscará la continuidad del bloqueo a las agendas legislativas progresistas. Asimismo, es previsible que intente obstaculizar las acciones de un eventual nuevo gobierno de cambio, como ha ocurrido con el del presidente Gustavo Petro.
- Las campañas de derecha y centro adoptan un barniz reformista, obligadas por las lógicas del marketing político, para dar una apariencia de cambio. Sin embargo, no resuelven una contradicción de fondo: consideran legítimo servirse del voto popular, pero ilegítimo poner el Estado al servicio de esas mismas mayorías.
- La agenda de Trump para América Latina estaría orientada a imponer gobiernos de derecha mediante diversas estrategias: fraude electoral, apoyo económico o presión directa. Bajo lineamientos de Estados Unidos, se buscaría implementar modelos neofascistas, promover la entrega de territorios a empresas extranjeras, impulsar legislaciones ultraconservadoras y profundizar nuevas fases del neoliberalismo, en un ciclo más acelerado y brutal de acumulación capitalista. En materia laboral, el objetivo sería adelantar una verdadera guerra de clases contra el pueblo.
- En Colombia, esa agenda buscaría frenar un segundo gobierno progresista y revertir transformaciones sociales en curso, así como recortar derechos adquiridos durante la actual administración.
- La candidata del Centro Democrático, electoralmente posicionada, se presenta como una figura moderada que contrasta con el pasado más duro de su partido. Mientras algunos sectores apuestan por candidaturas que generen temor, la estrategia también parece orientada a inducir confianza en una imagen renovada y aparentemente conciliadora. Su fórmula vicepresidencial, presentada como de centro, responde en esencia a un perfil tecnoburocrático neoliberal.
- Las diversas fuerzas de derecha no conforman un bloque homogéneo y es probable que se presenten divididas en primera vuelta, aunque podrían existir acuerdos previos
Frente a este panorama, las fuerzas democráticas y progresistas deben fortalecer mecanismos de vigilancia electoral, exigir transparencia en los sistemas de preconteo y escrutinio, y promover auditorías independientes que garanticen el respeto al voto ciudadano.
Para lograr una victoria en primera vuelta, una eventual fórmula como Cepeda–Quilcué requeriría construir acuerdos amplios alrededor de un programa social capaz de movilizar a sectores urbanos y rurales, fortalecer el vínculo con las regiones y articular una gran coalición progresista que supere el triunfalismo y el individualismo.
¡¡¡Se requiere ganar mediante goleada, para evitar las dudas!!!
ADENDA: Presidente Petro, definitivamente el ministro de la igualdad le cerró las puertas a la realización del Congreso Constituyente afrocolombiano, palenquero y raizal, no cumplió los compromisos adquiridos.
https://revistaraya.com/pudo-haber-un-fraude-mas-sofisticado-alirio-uribe-vocero-del-pacto-historico.html
https://rebelion.org/america-latina-es-el-principal-objetivo-del-gobierno-de-ee-uu/
https://revistaraya.com/escudo-de-las-americas-seguridad-para-washington-nueva-obediencia-regional.html
