Por: Jimmy Viera Rivera
Dice Freud, que "los demonios" son deseos malos, rechazados. La concepción científica trata el problema, como una enfermedad, mediante psicoterapia; pero las iglesias practican exorcismo según la concepción religiosa.
En épocas de inquisición, los demonios se convierten en un pretexto para combatir enemigos. Los demonios habitan comúnmente en el imaginario de las iglesias, pero hoy toman corporeidad y saltan para ser exorcizados en recintos públicos. El Palacio de Nariño y los ministerios no escapan de esparcir sal y limpiezas, conjurando supuestamente "el mal" y "posesiones demoníacas", implantadas por el Gobierno del Cambio.
Las opiniones que descalifican al gobierno anterior, definen también como una "ritualidad santera", la vestimenta blanca de Gustavo Petro y sus hijas. Detrás de este señalamiento tendencioso del actual pastor del régimen está implícita la satanización a las espiritualidades de matriz africana y la puesta en marcha de persecuciones como expresión de racismo religioso.
"Los nativos y negros aportaron su cultura mágica de corte chamanístico, simbólico y ritualista; los españoles sus creencias supersticiosas, su tradición brujeril y adivinatoria, y sus elementos mágico-médicos que como cultura mestiza, provenían de ella misma o de otras culturas"¹.
La tan anunciada batalla cultural pretende desconocer las raíces del país y, de paso, borrar de un plumazo la libertad de cultos y las diversidades étnicas y culturales.
La batalla del pentecostalismo contra las espiritualidades de matriz africana y afroespiritualidades en Brasil, el Caribe y resto de América obedece a que estas le disputan la hegemonía religiosa en los barrios, desde proyectos colectivos de país. En Brasil, la lucha para eliminar las casas de santo o terreiros, se libra todavía en el parlamento y los barrios. Además, el pentecostalismo con su "ideología del milagro", "teología de la prosperidad" y "mentalidad del esfuerzo individual" se opone igualmente al catolicismo que hace elogio del sufrimiento y predica el conformismo en la pobreza.
El modelo de alianzas entre evangélicos neopentecostales y los grupos de extrema derecha aumenta en América Latina, en términos de inclusión de pastores evangélicos en la política, con una agenda clara de custodios de los "valores tradicionales" con relación a la familia, juventud, niñez, sometimiento a la mujer -oposición a sus derechos como el voto, el aborto-, freno a la teología de la liberación, oposición a los derechos de minorías sexuales, oposición a la agenda de derechos liberales y feminismo, control al aparato educativo, y resistencia contra el giro progresista del Vaticano, encaminado a reformar su iglesia y adaptarse a los nuevos tiempos.
Grupos conservadores católicos y grupos evangélicos se suman a los grupos evangelistas de judíos nacionalistas y ultraortodoxos, para compartir una ideología mesiánica de extrema derecha según la interpretación bíblica sobre Jerusalén, una ciudad sagrada donde se espera la gran batalla del Armagedón en que Cristo volverá a restaurar su reino. Todos están unidos en torno a un Estado mundial religioso de extrema derecha que fortalece el proyecto político del sionismo y Trump, bajo el "escudo de las Américas" y las luces de la "ilustración oscura".
El aché afroespiritual
Las espiritualidades que circulan alrededor del mundo afrodescendiente en las Américas son muchas, tantas como los troncos y territorios de donde provienen nuestros ancestros africanos. Además, incluyen las espiritualidades que se derivan del sincretismo, como una consecuencia de las diásporas y la convivencia en estas tierras.
La clave ontológica del sagrado universo yoruba está indiscutiblemente en el concepto de "aché", entendido como un crecimiento, movimiento, dinamismo y esencia liberadora de fuerzas divinas y humanas, que radica en la naturaleza y se aloja fundamentalmente en la cabeza del individuo. La cabeza en tanto que asiento del aché deviene en expresión de ancestralidad del sujeto y componente sustancial del ser; por lo que el capital cultural, acumulado o el patrimonio ancestral, depositado en la cabeza/fuente opera como el alma mater de su vida y el cauce de las corrientes de su existencia.
En "Changó el Gran Putas", Manuel Zapata Olivella nos hace recordar que la africanidad es un sentimiento filosófico, religioso y poético que se nutre en la historia de la semilla humana, originada en África. El africano primigenio empezó su discurso para dirigirse a sus orichas y, solo por esto, inventó la palabra, la música y la danza. Después, se hizo epopeya mediante la narración de sus correrías alrededor de los continentes y océanos... La ley suprema de nuestro padre Olodumare, Olofín ordenó formar una familia viva entre los difuntos y vivos, hermanados con la Tierra y los astros. La misma vida que alumbra las estrellas, aviva a los hombres, mujeres, árboles, ríos, mares y piedras. Somos una mezcla de luz y polvo.
Las acciones humanas contra la naturaleza, cuyo efecto causa desequilibrio y perjuicio, destruyen el orden entre las fuerzas cósmicas y la armonía del mundo. Hoy en día, el capitalismo es el factor determinante que arrasa a la humanidad y al cosmos.
En la cultura yoruba, la unidad entre la naturaleza y la ética constituye una determinación cósmica y, por consiguiente, un principio como condición del ejercicio de la espiritualidad para beneficio humano. En este sentido, la espiritualidad yoruba es democrática y no puede estar al servicio del gran capital que destruye la naturaleza y la humanidad.
La Conferencia de Durban en 2001 y la trigésima segunda reunión de la UNESCO en París en 2003, salvaguarda el sistema yoruba, como un patrimonio cultural inmaterial de la humanidad.
El nuevo régimen político de Colombia
Debido a los sacrosantos "milagros" de la cruzada teológica y misticismos de ocasión, el gran capital triunfó en la elección presidencial, por causa de un fraude mediante el algoritmo, para poner a los de siempre e instaurar un nuevo régimen político y modelo económico de recolonización que pulveriza la democracia y establece el neofascismo, buscando a través de su ritualidad marcial, la eliminación de cualquier espiritualidad opuesta al evangelismo.
El grito "viva Cristo rey" de connotación guerrera machista de muerte y odio es contrario a la espiritualidad yoruba, basada en la tierra, que celebra el ciclo de vida y las fuerzas del amor, el río, el viento y el mar, representadas en las diosas negras Ochún, Oyá y Yemayá, para responder particularmente en cada cuerpo, desde lo sagrado, protegiendo a la humanidad.
Solo si los vivos y los muertos nos rebelamos a través de todas las sangres, logramos cumplir la profecía de Changó: unificar nuestros diversos pueblos, dispersados por consecuencia de la trata esclavista y la diáspora africana. A partir de nuestra memoria histórica, adelantaremos como sujetos emancipados, las nuevas batallas. Nadie puede borrar nuestra historia y no permitiremos convertirnos en provincia de EE. UU.
¡Que viva Changó, que viva Changó, señores!
* Changó, oricha mayor. Dios del fuego, el rayo, el trueno, los ilú-batá o tambores, el baile, la música y la belleza viril. Oricha guerrero de las tempestades.
Adenda: la guerra con los vivos, es mala y, peor aún, con los muertos y, todavía más cuando se camina entre cadáveres. Es aconsejable utilizar palomas, para limpiarse el cuerpo y, luego, lanzarlas al vuelo para que los espíritus no perturben a la persona que ordenó su muerte. Las declaraciones de muchos victimarios ante la JEP, demuestran que los espíritus no dejan en paz a las conciencias.
Nota: ¹ Diana Luz Ceballos Gómez: Hechicería, brujería e inquisición en el nuevo reino de Granada.
